viernes, 22 de junio de 2012

The Last Winter - Extra. 1


Extra. 1 Orgia

La música retumbaba en su pecho, hacía tanto que no se metía tanta porquería junta al cuerpo que empezaba a sentirse un poco mareado, aun así no dejaba de servirse champaña, una copa tras otra, mientras su querido amigo Yesung fumaba con exagerada sutilidad su cigarrillo de marihuana, y Hyun Joong junto a Jonghyun entrelazaban sus lenguas por fuera de sus cavidades mientras bailaban melosamente la canción “America Day Dream”1. Claro si a esas tambaleadas de izquierda a derecha se le podía llamar "baile".

- ¡¡CHICOS!! - tomó el control remoto del estéreo y le bajo a la música, escuchando inmediatamente las quejas de sus demás compañeros.

- ¿Por qué diablos le bajas infeliz? – dijo Jonghyun molesto.

- En navidad habrá fiesta en mi casa. – sonrió.

- ¿Enserio muñeca? Pero... ¿Va a estar tu familia? - lo miró alejando un poco el cigarrillo de sus labios.

- ¿Va a estar Jae?- se separó del menor y fue a sentarse enfrente de Yoochun, quién volvía a servirse de nuevo.

- Hyun Joong tú siempre pensando en Jae. Creo que es tu obsesión. – dijo mientras le daba una calada al cigarro.

- Sí. Va a estar mi familia, pero mi padre dijo que invitáramos a nuestros amigos y pues ustedes lo son. ¿No? - se tapó los ojos con la mano y dejo caer la cabeza en el respaldo.

- Claro mi amor, tus amigos. – dijo el mayor, dejando el cigarrillo a un lado. 

Yesung se posó sobre Yoochun, quedando sus rostros a milímetros, distancia que el más chico aprovecho y le dio un beso fugaz en los labios, haciendo que los otros dos los miraran.

- Ya basta Yoochun.  – Dijo Jonghyun - O nos vas a poner calientes. – sonrió para luego acercarse al mayor y lamer su cuello.

- Y tú Jonghyun, estabas conmigo. – se quejó.

- Por favor Hyun Joong. Esta tan drogado que ni siquiera puede levantarse.

Los chicos lo miraron, era cierto, estaba totalmente recostado sobre el sofá, con los ojos entrecerrados y la copa de champaña aún en la mano, se veía mal, pero a la vez se veía tan sexy. Se miraron unos a otros, todos a excepción de Hyun Joong habían estado con Yoochun y no sabía lo que significaba.

- Micky... – Susurró.

- ¡Uhm!

- Yoochun... - se acercó a su oído y le susurro - ¿Quieres que te cojamos los tres, nene? – dijo Yesung, tocando la entrepierna de este por sobre la ropa.

Yoochun lo miro con una sonrisa en los labios, realmente se sentía mal, pero no tanto como para rechazar una oferta de esas.

- Sí. Sí quiero. – apenas podía hablar.

- ¡Oe Yesung! Pero está muy mal. Además ¿Cómo? Digo, los tres. – dijo Hyun Joong.

- ¡Ay, mi querido Puppy! - le dio una palmada en la espalda -Ya nos las arreglaremos. – contesto Jonghyun con una sonrisa.

- Ayúdame. Vamos a llevarlo a mi cama. - El más chico corrió a ayudarle y juntos lo llevaron casi cargando, siendo seguidos por Hyun Joong.

Lo recostaron en medio de la cama y se quitaron las chamarras, haciendo lo mismo con Yoochun, quién solo los miraba sonriente.

- ¿Ahora ¿Qué? - Hyun Joong pregunto algo nervioso.

- En el vestidor hay una caja roja. Tráela. - Yesung apunto hacía una puerta.

Hyun corrió a llevar la caja, no sin antes por supuesto mirar que tenía ésta en el interior, encontrándose con una sorpresita.

- Condones de todos los sabores, colores y todas las texturas posibles. Consolador... lubricante. En realidad eres un pervertido, Yesung.

- Tú tráelos y cállate. – Hyun Joong llevo la caja y se la dio a un ya medio desnudo Yesung, que ayudaba a desvestir a Yoochun - Puppy ¿Qué esperas? ¡Quítate la puta ropa!

- Yo… - vaciló un poco.

- Precioso... - lo miro serio - Te va a gustar, vamos.  – fue hasta su lado y lo beso salvajemente, hasta que la falta de aire los hizo separarse.

Hyun Joong suspiro profundo y empezó a desvestirse hasta quedar como los otros tres. Yoochun no se veía nada bien, sin embargo esa sonrisa de pervertido no se borraba.

- Bien nene, empecemos. - Yesung le dio un beso pasional y candente a Yoochun – Puppy, acuéstate. - le ordenó.

Se recostó en la cama, viendo como segundos más tarde Yesung ayudaba a Yoochun a ponerse encima de él. Este lo miraba con los ojos entreabiertos, mientras ponía los brazos a los costados de Hyun Joong.

- ¿Jae? ¿Cuándo llegaste? – pregunto con picardía.

- ¿Jae? ¡Ahhh! - el miembro de Yoochun lo había tomado por sorpresa, y ahora empezaba con un vaivén rápido pero suave. Hyun Joong trataba de morderse el labio para no gritar, no era la primera vez que lo hacía, pero solo lo había hecho con Jonghyun y Yesung y el miembro de cada uno de ellos no era del tamaño del de Yoochun. - ¡Ahhh! ¡Ah!.

- Jae, no grites. ¡Mmm! - Lo tomó de la barbilla y lo beso, ahogando sus gemidos en sus labios y haciendo más rápido el vaivén. Se separó de los labios de Hyun Joong y miro hacia atrás, dándose cuenta de que tenía a Yesung lamiendo su entrada provocando que por la excitación aumentara el ritmo de las estocadas. 

- ¡Dios, Micky! – Hyun Joong aferraba sus uñas en las sabanas debajo de él.

Yoochun se detuvo un poco para dejar a Yesung entrar de una fuerte y rápida estocada, que le saco algunas lágrimas, sin embargo, cuando ya lo sintió dentro siguió con el vaivén, un poco más profundo pues las penetraciones del más grande hacían que moviera las caderas con mayor fuerza.

- ¡¡¡Ahh!!! ¡Si, más! - gemía sin control.

- Mierda, Jonghyun. ¡Tápale la boca! – dijo Yesung.

Jonghyun se hinco a un lado de ellos y tomo por la barbilla a Yoochun, quién le sonrió al ver como su amigo, tomaba su erecto he impaciente miembro y se lo introducía a la boca. Mientras Hyun Joong se tapaba los labios para no gemir, pues estaba a punto de correrse.

- Así, métetelo todo. Te encanta. - La boca del pelinegro estaba ocupada saboreando el miembro de Jonghyun, mientras este le miraba lascivamente y le acariciaba los cabellos.

Debajo de él estaba un Hyun Joong relamiéndose los labios mientras se masturbaba, haciendo que su esencia saliera disparada hacía el vientre de Yoochun y detrás de él propinándole unas embestidas bestiales y feroces estaba Yesung quién solo sostenía las caderas del castaño. Hyun Joong no aguanto más y decidió arrastrar su cuerpo hacía arriba, dejando a Yoochun en cuatro.

Yesung salió del pelinegro al mismo tiempo que Jonghyun sacaba su miembro de la boca del mismo, provocando que el Yoochun cayera rendido a la cama. 

- Hyun Joong, ven aquí. - Yesung lo llamo con el dedo - Ven…

- No. Yo no quiero seguir. - dijo tratando de limpiarse - Yo me voy te espero en la sala. - dio el portazo y los otros tres lo miraron extrañados.

- ¿Qué le pasa a Puppy? - Preguntó Jonghyun.

- Jae.... – susurró el pelinegro.

- ¡Maldito niño mimado! - se puso uno de los condones, se hinco en la cama y abrazo a Yoochun por la cintura, colocando su miembro justo debajo de su entrada – Bien Yoochun... - lo empaló cuidadosamente, quedando sus rostros a milímetros, distancia que rompieron con un fogoso y húmedo beso.

Yesung empezó con el vaivén, mientras Jonghyun se ponía un condón y se untaba bastante lubricante.

- ¡Yesung, Ahhh! - gemía mientras daba saltitos y enterraba las uñas en la espalda del mayor.

- ¿Te gusta, mi amor? – decía el más grande.

- Si… – contestó Yoochun.

- Pues te va a gustar más.  – Jonghyun le dijo al oído.

JJong abrió un poco más las nalgas de Yoochun y trato de hacerse paso en la entrada del pelinegro, provocando que Yoochun se abrazara fuertemente a Yesung, mientras el mayor lo tomaba de la cadera y lo levantaba un poco. 

- ¡Duele! - Decía el pelinegro.

-  ¡Shh! Te encanta.... – decía Yesung.

- ¡Ahhh! ¡No Jonghyun, me duele!

Jonghyun introdujo la mitad de su miembro dificultosamente en la entrada del pelinegro y Yesung empezó de nuevo con las estocadas solo que esta vez más lentas y menos profundas. Jonghyun también lo hizo abriendo hasta el límite la adolorida entrada del pelinegro. Así los dos penetraban lo penetraban, haciéndolo cabalgar con problema, y de vez en cuando unían su boca uno con el otro para poder sentirse mucho más cerca.

Yoochun no aguanto mucho, pues el placer lo inundaba por completo, así que se corrió en el vientre de Yesung y este a su vez junto con Jonghyun, al sentir aquella sensación de estreches del pelinegro, se corrieron simultáneamente sintiendo la semilla del otro resbalar por sus miembros. Jonghyun salió de interior de Yoochun con sumo cuidado, dejando un pequeño camino de semen y se recostó en la cama. El mayor hizo mismo y descansó a Yoochun que ya hacía en medio de los dos, con los ojos cerrados y lleno de semen.

- Yesung... – dijo Jonghyun. Se alzó un poco y lo miro.

- Dime, amor. - trataba de recuperar el ritmo de la respiración, mientras con una de sus manos acariciaba al pelinegro, ya inconsciente.

- Me gusto. – por fin habló.

- A mí también. - le contestó, dándole un pequeño beso en la frente a Yoochun.

Fin.

miércoles, 25 de abril de 2012

The Last Winter - Cap. 5

Cap. 5 Respira

Miraba la caja que tenía en la mano. Se odiaba por no correr tras de él, en el momento que había salido huyendo de su departamento, aún estaba semi desnudo y el aire frío comenzaba a colarse por las ventanas. Era cierto lo que le había dicho sobre que no sabía si en verdad eran algo, se sentía confundido, pero también era cierto que él jamás había tenido una pareja estable y por primera vez trataba de hacerlo con Jae, ya que era la única persona con la que sentía esa corriente eléctrica recorrerlo cuando lo miraba; pero tenía que admitir - aunque le doliera en el alma - que durante la semana que llevaban de novios se había acostado con más de seis personas, no incluyendo a las personas con quién trabajaba. Tal vez su destino era estar solo y seguir viendo a las personas de la manera en que lo había hecho la mayor parte de su vida... como un objeto sexual, tal y como lo veían a él.

Aún recordaba por que había decidido convertirse en un actor de esa clase. De adolescente su hambre de sexo lo volvía loco, no había noche que no soñara o imaginara haciéndose el amor, con quién o con lo que fuera; en ese tiempo lo adjuntaba a la pubertad y a los cambios hormonales, sin embargo al llegar a la adultez esa necesidad crecía al extremo de solo ahorrar para poder conseguir a alguien para poder desfogarse.

---------Flash Back------------
Hace seis años atrás.

Era invierno, iba camino a una audición para un comercial de comida rápida, sabía de sus aptitudes para la actuación, así que probaría suerte, ya que el dueño del mini supermercado en el que trabajaba lo estaba volviendo loco.

Llego y pidió una forma para llenar, sería el numero 109 y apenas iban en el 19, así que decidió caminar por ahí mientras llegaba su turno. Recorrió los estudios donde se grababan distintos tipos de comerciales y películas clase B. Todo iba perfecto, seguramente sería ya su turno así que decidió regresar, pero algo llamo su atención...gemidos. El ruido provenía de uno de los sets, miro al interior y por la manera en que lo hacían llego a la conclusión de que era una película para adultos, se asomo un poco más - en realidad le excitaba mirar - de pronto una de las chicas que estaban dentro se acerco hacía él.

- Hola. ¿Vienes al casting? – Preguntó amablemente.

- Yo...no...Mi nombre es Yung Yunho – Respondió.

- ¿Y sabes actuar?

- Pues no muy bien...-sonrío tímidamente.

- Ven conmigo. - La chica lo tomo del brazo, lo llevo hasta un remolque que estaba cerca del set y entraron en el.

El no podía creer que estuviera perdiendo su lugar dentro de aquel comercial, seguro le pagarían bien. La chica lo miro expectante y cruzo los brazos, él solo volvió a sonreír y decidió que lo mejor era mirar al suelo.

- ¿Y bien?-pregunto la chica.

- …… - no decía nada.

- Vamos no seas tímido, Quítate la ropa. – le ordenó.

Yuu la miro extrañado. ¿Qué era lo que tramaba esa mujer con ojos color miel y cuerpo de diosa? No sabía que hacer, no sabía ni siquiera si saldría corriendo despavorido y gritaría que sería violado o simplemente hacer lo que esa linda mujer le decía.
-Vamos....-eso había sido suficiente definitivamente saldría corriendo y gritaría que sería violado. - Esta bien...yo empezaré.

Yuu se quedo completamente estático al mirar como la chica desnudaba su moreno y perfecto cuerpo, aquella sensación de ardor en el pecho volvía a resurgir al ver aquel cuerpo ya totalmente desnudo frente a sus ojos. La chica lo tomo de la mano y lo llevo hasta la cama que se encontraba al fondo del remolque, él sencillamente no reaccionaba, muy al contrario a su entrepierna.

- Eres rápido muchacho...y grande. – sonreía.

- Yo...

Su cerebro reacciono, no perdía nada con intentarlo, además se moría de ganas por hacerlo y de ninguna manera aceptaría quedarse "así".

Después de esa "muestra de sus habilidades" y tras la respuesta positiva de la directora de la compañía, había empezado con su carrera, yendo de películas de bajo presupuesto, hasta películas con un gran peso administrativo. Ahora era considerado como uno de los diez mejores y más guapos de ese genero, tal vez no ganaba las millonadas que él deseaba, pero tampoco era mal pagado.

---------Fin del Flash Back------------

Sonrío ante aquel recuerdo. El frío empezaba a hacer efecto en él, así que se dirigió a su recamara, miro el desorden en el que se encontraba esta; la cama aún estaba húmeda, la toalla que había utilizado para limpiar a Jae estaba en el suelo, llena con el aún fresco liquido, la tomo entre sus manos y se sentó en el filo de la cama.

- Jae....lo siento. - cerró los ojos y lamió la toalla, amaba el sabor de su amante y mejor amigo, aún no lo quería perder...aún no.

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Entramos a la casa, nuestros padres esperaban en el comedor. Mi padre tenía una copa de vino tinto entre los dedos, y mi madre le platicaba sobre una excelente tarjeta de crédito que no formaba parte de su colección.

- Ya llegamos...-dijo Yoochun secamente.

- ¡¡¡Ya era hora Jaejoong!!! ¿Sabes cuanto tiempo llevamos esperándote? - Decía mi madre enojada- ¡No vuelves a ir con Shim Changmin, entendiste Park Jaejoong!

- ¡¡Ya basta!! - dijo mi padre dando un golpe en la mesa- Siéntense… Y tú ya sirve la cena - le dijo a una de las muchachas que ayudaban en casa.

La joven llevo la cena, mientras Yoochun la miraba lujuriosamente cuando se acercaba a él, pero para su desgracia mi padre se percato de ello.

- Podrías contenerte. - le dijo cuando la chica entro a la cocina- Eso es no tener modales.

- Lo siento, pero no creo que eso signifique que no tenga modales - rió- Si no que tengo unas… - no pudo continuar.

- ¡¡Cállate!! - grito mi madre.

Era extraño que todos cenáramos juntos, jamás lo hacíamos, ni siquiera en navidad, aún así mi pena se hacía menos pesada viendo como Yoochun hacía rabiar a nuestros padres.

- Hoy exactamente falta una semana para navidad -dijo mi padre haciendo que volteáramos a mirarlo

- Sí. ¡¡El día de los hipócritas!! - mire a mi padre y a mi hermano, esta vez Yoochun había ido demasiado lejos.

- Este año haremos una fiesta. – Dijo, ignorando el comentario de Yoochun.

- ¡¡¡Enserio!!! - los ojos de mi madre parecieron brillar.

- Sí y pueden invitar a sus amigos. – reafirmó.

Yoochun lo miro extrañado con una ligera capa de desconfianza, luego me miro a mí.

- Bien... - dijo mi hermano.

- ¿Eso era lo que querías decirnos? – Pregunte. La verdad era que me sentía mal y quería que descansar.

- Eso y que en media hora parto a Canadá. – dijo.

- Pues que te vaya bien papi - dijo burlándose - Él y yo tenemos que hablar. – Yoochun me tomo de la mano y me llevo casi arrastrando hasta su recamara.

Hacía poco mas de cinco años que no entraba a su recamara, y estaba muy a lo contrario de lo que yo imaginaba, estaba ordenada. La enorme cama me recordaba a la cama de Yunho, solo que la de Yoochun tenía un lindo y fino edredón de seda persa. En su cuarto había una pared llena de guitarras bastante caras y hermosas, un televisor de plasma como el que yo tenía en la mía, un potente estéreo, un escritorio con su portátil encima y un lindo sofá de piel negro; todo lo que normalmente tendría una recamara...un vestidor y un baño.

- ¿Que? ¿Por qué esa cara? - dijo sentándose en la cama.

- Hacía mucho que... no entraba a tu recamara. – dije mientras la examinaba bien.

- Esta bien ¿No? - sonrío.

- Si es linda... ¿Y el edredón? – Pregunté.

- Me lo trajo Yesung. – contestó.

- ¿Tu novio?- pregunte apenado.

- No...Solo es con alguien con quién me acuesto. – sonrío.

-¡¡Ah!! Pero ¿Por qué me trajiste aquí? – pregunte confundido.

- Hazte como el que no sabe nada - se levanto de la cama y saco una botella de vodka de su vestidor, la destapo y le dio un trago- Toma. – me dijo.

- Yo...-dije sin muchas ganas.

- ¡¡No seas niño!! ¡¡Tómale!!-le di un trago y se la devolví -¿Por que andabas con ese idiota?

- Yo lo amo. – dije con un hilo de voz.

- Tú no puedes amarlo. Eres un mocoso y él ya esta bastante crecidito. Además es actor porno, y es igual o más puto que yo - le dio otro trago y me la devolvió


- No…Yunho...- le di de nuevo un trago- Él no es así.

- Entonces ¿Por qué estabas llorando hoy? Venías de su casa… ¿Verdad?

- Él y yo...nos peleamos...pero…

Estuvimos hablando sobre lo que Yunho significaba para mí y para mi hermano. La botella se acababa y Yoochun saco otra - ahora de whisky - seguimos hablando un poco más animados, pero ahora le cambie los papeles.

- Y ¿Por qué eres así? - pregunté

-Así… ¿Como? – preguntó confundido.

- Tan...fácil - reímos al mismo tiempo.

- No sé...a ver dime ¿Por que eres tan tonto?

- Pues porque así nací. – respondí, riéndome de lo que había dicho.

- Pues igual yo. - le dio un ultimo trago a la botella. Ya eran más de las dos de la mañana y yo ya estaba bastante mareado, aún así no quería irme todavía, pues habían pasado bastantes años desde que habíamos estado tan bien juntos, claro sino fuera por sus acosos. – Jae -se puso serio y le pego a la cama cariñosamente – Ven...

- ¿Qué pasa? - dije sentándome a su lado.

Me tomo de la barbilla y poco a poco acerco sus labios a los míos, provocando un fugaz roce, yo no puse resistencia y me deje llevar. Sus labios eran tan suaves y cálidos, nos miramos y sonreímos, lo tome de las mejillas y lo bese apasionadamente, nuestras lenguas exploraban minuciosamente la cavidad ajena, mientras las manos de Yoochun empezaban a aventurarse desabrochando el saco de mi uniforme escolar.

- Jae...-se separo jadeante tratando torpemente de abrir el saco.

- ¿Te ayudo? - dije y el solo afirmo con la cabeza.

Desabrochamos el saco lentamente, de vez en cuando rozando nuestros labios, saboreando nuestros ebrios alientos, mientras sonreíamos traviesamente; al desabotonarlo totalmente, Yoochun se percato del mal estado de mi camisa y me miro, yo solo lo bese suave y me la quite, haciendo lo mismo con su playera; sus ojos color miel me hipnotizaban, era tan hermoso, ahora entendía por que era el preferido de tantos.

Empezó a lamer mi cuello, mientras que con una de sus manos acariciaba mi pecho, podía sentir su cabello frotarse contra mi piel, provocando en mi suspiros delicados y cortos, me recostó en la cama finamente, mientras subía despacio dándome cortos besos, se detuvo en mis labios y los lamió sensualmente, siguió su camino hasta llegar a mi cabello y ahí se detuvo por un momento, mientras con una de sus manos trataba de desabrochar mi pantalón.

- Rrrrr....-ronronee en su oído, y el me miro con una sonrisa.

- Ahora si quieres lechita... ¿Gatito? - pregunto con tono divertido y lascivo a la vez.

-Ajá...-dije y empecé a lamer lenta y pausadamente su cuello, su respiración se hacía más agitada.

-Jae... mmm... – gimió.

- Yoochun... - me acerque a su oído- Dale de comer a este... indefenso gatito… - susurré
Por fin pudo desabrochar mi pantalón y lo saco lentamente junto con mi ropa interior, en tanto yo trataba sin ningún éxito de desabrochar el suyo.

- El mío tiene trampa...-dijo y me beso, beso que tuvimos que terminar por falta de aire.

- Y... ¿Cuál es? - sus juegos empezaban a gustarme- Dime… ¿mmm?

- Primero tienes que despertarlo totalmente. - sus ojos entrecerrados y su lujuriosa sonrisa me hacían excitar en demasía. - Si no... No va a salir a jugar. - dijo y solo se abrió la bragueta.

- Entonces...- metí la mano he hice contacto con su piel sensible, ganándome un gemido por parte suya, entre tanto se apoyaba con los brazos sobre la cama y comencé a acariciarlo ágilmente, teniéndolo pronto siguiendo el ritmo de mi mano con sus caderas.

Su cara y sus gemidos satisfacción denotaban placer puro, lo tome por la nuca y lo acerque hacía mí, besándolo de la misma salvaje forma que lo estaba haciendo disfrutar, arrancándole suspiros pesados; de pronto y sin yo pensarlo, me excite tanto que jale bruscamente su entrepierna que ya sobresalía de sus pantalones, haciendo que detuviera mi mano con la suya mientras yo trataba de sonreír.

- Te gusta jugar rudo... ¿Gatito? – preguntó.

Se levanto y me dejo recostado. Golpee mi cabeza con la palma ¿Cómo había sido tan idiota como para echar todo a perder? Se había metido en una puerta que suponía que era el vestidor. ¡¡¡¡¿En realidad había sido tan idiota?!!!!

-Yoochun yo...- me apoye en los codos para poder verle mejor, pero en lugar de verlo enfadado, ya estaba completamente desnudo y traía una bolsa de papel rosada en las manos - Yoochun...-el me miro y con una enorme sonrisa se acerco a mí.

- Si te gusta jugar rudo...entonces juguemos. - De la bolsa saco una correa con un collar que parecía para perro totalmente de cuero y me la puso en el cuello.

- ¿Qué es esto? - pregunte mientras el extremo donde venía la agarradera de la correa la amarraba a uno de los pilares de la cama.

- Eres mi gatito...y te portaste mal. - regreso a la bolsa y saco una línea de bolitas de color rosado, que estaban atravesadas con un cordón bastante largo, mis ojos se abrieron por completo... ¿Acaso aquello era lo que yo suponía? - Híncate y voltéate.

El alcohol y la excitación nublaban mi mente a tal grado que en vez de parar con aquella sucia acción, hice lo que el me pidió.

- Meow...meow...-maullé, ya en cuatro, listo para entregarme a su jueguito.

-Bien gatito.... - Abrió un poco mis piernas y separo mis trasero, se recostó quedando su cara debajo de mi miembro y comenzó a lamerlo.

- Yoochun… - gemí.

Pude sentir como lentamente algo empezaba a entrar a mi ano, mientras las lamidas se convertían en succiones, voltee a mirar que era y me encontré con la fila de bolas en su mano y una a medio entrar.

- Ahhhhh... Yoochun... - encogí el rostro hacía mi brazo, ya había entrado la primera y las chupadas de Yoochun se volvían más enérgicas - ¡¡¡Ahhhhhh!!! - así entraron las otras tres, mientras él seguía lamiendo.

De pronto dejo de lamerme y me tomo de la cintura jalando su cuerpo hacía arriba, hasta que su miembro totalmente erguido quedo a la altura de mi trasero, que ahora era invadido por cuatro bolas rosadas que me hacían sentir completamente lleno, lo mire con los ojos entreabiertos y la boca llena de saliva ardiente, mientras sus labios esbozaban una pervertida sonrisa.

- ¿Se siente bien? - Tomo mi miembro en su mano y empezó a masturbarme lentamente; deje caer la cabeza en su hombro, tratando de ahogar los gritos de placer que retenía en mi garganta- Los gatitos felices...ronronean.

Me incorpore un poco, quedando mi rostro justamente arriba del suyo, su mirada sensual me provocaba placer, el solo tenerlo tan cerca de mi, me provocaba un placer indescriptible, era mi hermano y lo amaba como eso... un hermano, sin embargo esta vez… Esta vez me sentía tan bien que serlo me importaba muy poco.

- Rrrrr…mmmm…rrrr - hice lo que el me pidió, esta noche sería su esclavo… Su gatito.

Jalo el cordón sin piedad y las bolas salieron disparadas, me había dolido como el demonio, pero trate de morderme los labios pues mi madre podría oírnos, se acerco a mi oído y lo lamió.

Sin perder oportunidad me penetro, jalando mi cuerpo para sentarme encima de su caliente y palpitante miembro.

-ahhhhhh...Yoochun... -cerré los ojos.

- Muevete...vamos.... – me dijo dulcemente.

Me tomo de la cintura y comenzó a moverme de arriba hacía abajo con fuerza. El collar me lastimaba y cada vez que daba saltos raspaba mi cuello, pero sin importarme aquel ardor, empecé a ayudarle y pronto ya estaba cabalgando solo, sus ojos no dejaban de mirarme; me agarro de la nuca y me acerco para besarme, por fin podía gemir dentro de sus labios.

Alguien toco a la puerta y yo me quede estático, lo mire aterrorizado… ¿Acaso nos había descubierto? Él solo sonrío.

- Sigue...- susurro, yo lo mire asustado - Sigue Jae...-hice caso y empecé de nuevo, solo que esta vez más lento y menos sonoro, volvieron a tocar- ¿Quién? - por fin hablo.

- Soy yo hijo ¿Puedo pasar? - mi madre estaba afuera y yo moría de terror, aún así no me detuve.

- No... Estoy ocupado...-me miro.

- Te buscan. – dijo mi madre.

- ¿Quién? - me tomo de nuevo y empezó a hacerme saltar más rápido.

- Hyun Joong... esta en la sala.

- Dile que....- no aguante más y me corrí - Ahora voy... - agache el rostro y me sostuve de su abdomen, ese orgasmo me había dejado fuera.

- Bien... - se oyó como mi madre se iba, y él volvió a sonreír.

- Bueno gatito. - tomo mi barbilla y me hizo míralo- Es hora de tu lechita.

Soltó la correa del collar y me hizo cambiar de posición, dejándome debajo, yo solo aferré mis piernas a su cuerpo y lo abrace, su cabello rozaba mis mejillas.

- Ahhhhhhh... Yoochun... ahhhhhhhhh – gemía como loco.

Las estocadas se hacían más rápidas y ardientes, empezó a masturbarme, mientras me besaba con pasión, podía oír nuestra piel húmeda chocar ferozmente y sus gemidos ahogándose en mi boca, haciéndome de nuevo terminar, pero ahora en su mano.

- ¡¡¡Ja… Jae... ahhhhhh!!! - sentí como un placentero calor recorría mis entrañas, y lo abrace, nuestras respiraciones jadeantes y agitadas chocaban sobre nuestros labios, lo mire y él lo hizo de igual manera.

- Te quiero hermano...- dije mientras quitaba los cabellos que se habían pegado en sus mejillas.

- Yo más gatito malo....-me apretó las mejillas con sus manos y se levanto, fue por una toalla y me dio una a mí, se limpio y se vistió, yo lo miraba sentado en la cama aún desnudo, definitivamente era perfecto, ese era mi hermano. - ¿Qué pasa gatito?

- Eres...perfecto... - se acerco a mí, se sentó a mi lado y me beso fugazmente.

- Tú también lo eres...por eso debes alejarte de ese hijo de puta, entiéndelo Jae - yo solo agache la cabeza, eso era imposible, yo lo amaba.- Y esto es el precio de no haber querido ver la película conmigo. - me miro juguetón.

- Lo supiste cobrar bien. - sonreía, aún me sentía mareado.

- Sí...buenas noches gatito. - salió de la habitación dejándome solo. Sabía que todo lo que había pasado era malo, pero lo necesitaba, de alguna manera lo necesitaba.

Tome mi ropa y me fui a mi cuarto, no se oía ruido, seguramente Yoochun había salido y mi madre estaba durmiendo ya; me di una ducha y me acosté, me acurruque en la cama, acaricie mis labios y cerré los ojos.

-Yunho.... – susurré.

To be Continue...

domingo, 26 de febrero de 2012

The Last Winter - Cap. 4

El significado de la palabra Hermano.

Toda la mañana pasó extremadamente rápida. Las prisas me habían vuelto loco, faltaban cinco minutos para que empezara mi primera clase y aún seguía camino a la escuela.

- Joven Park. – Dijo el chofer desde la parte delantera.

- ¿Qué pasa?- contesté mientras le daba el último toque a mi cabello y me acomodaba los lentes de contacto.

- Estamos a punto de llegar. – dijo nuevamente.

- Bien. – respondí.

Desde aquella tarde en la que le había confesado mi amor a Yunho ya había pasado poco más de una semana. Yoochun se había ido de viaje con sus amigos y eso me hacía sentir bien, aunque me sentía algo solo sin sus idioteces. Casi no podía ver a Yunho, pues mi padre había regresado de su viaje y gracias a un intento de secuestro hacía uno de los hijos de uno de sus amigos, ahora todos cargábamos con dos o tres hombres tras nosotros. Pero hoy había pedido permiso para ir a casa de mi mejor amigo, diciendo que sus padres irían a recogernos.

Gran mentira.

El chofer estacionó el auto frente a la escuela, y yo salí disparado, acomodándome la mochila en el hombro.

- ¡Jaejoong-hyung! - la voz de mi intimo amigo Changmin me hizo voltear hacía atrás, también se le había hecho tarde.

- ¡Minnie, apúrate! – le grité desde la puerta.

- ¡Eso trato! ¿Qué no me ves correr? - corrió un poco más rápido y avanzamos a gran velocidad juntos- ¡El profesor de química nos matará!

- Lo se. – lo voltee a ver.

Llegamos al salón y suspiramos aliviados, pues aún no llegaba el profesor. Miramos a nuestro alrededor buscando algún lugar vacío al fondo del salón, pero solo encontramos dos desocupados frente al escritorio.

- Odio estar frente a ese ogro - dijo Changmin molesto mientras se sentaba bruscamente.

- Ni que lo digas. Es tan... – no pude terminar mi frase.

La puerta se abrió y frente a nosotros en vez del vejete malhumorado con cara de perro rabioso, apareció un joven alto, de cabello negro. Dejándonos a todos con la boca abierta y absolutamente en silencio. El joven dejo sus libros sobre el escritorio y escribió su nombre en el pizarrón.

“Ahn Chilhyun”

Nos miro serio mientras le mirábamos de la misma manera, el silencio era bastante incomodo.

- Buenos días muchachos, mi nombre es Ahn Chilhyun y solo por esta semana impartiré la materia de química, como reemplazo de su profesor - sonrío sensualmente.

- ¡Buenos días! - dijimos todos al mismo tiempo, menos Changmin que se había quedado totalmente embobado por el nuevo profesor.

La clase comenzó, definitivamente química era mucho mejor con el profesor Chilhyun.

- ¡Changmin! – Susurré - ¡Changmin!

- Eh... ¿Qué? - volteo despistadamente.

- Es guapo... – lo miré con una sonrisa picara a la vez que le guiñaba el ojo.

- ¡Cállate! - sus mejillas se colorearon de carmesí, mientras yo me tapaba los labios para no reír alto.

Las clases terminaron y de nuevo volvía a nevar. Min y yo bromeábamos sobre el nuevo profesor de química, cuando él se detuvo y me hizo voltear hacía la derecha.

- ¡Creo que te buscan, Jae! – Me dijo con una sonrisa.

Ahí estaba mí ahora novio, con un cigarro en los labios y unos lentes oscuros, recargado en una de las rejas de la puerta del colegio.

- ¡Te veo mañana Jaejoong! - dijo y se alejó echando a correr hacía su casa. Yo me acerqué lentamente hacía donde estaba Yunho y le tomé del brazo, asustándolo, pues no se había percatado de que yo ya había salido y me recargue a un lado de él.

- Hola...Yunho. - Sonreía apenado.

- Hola Jae – Sonrío. Yo sabía que no podía besarlo ahí, había demasiada gente - ¿Tienes cosas que hacer? - preguntó mientras le daba una calada a su cigarro.

- No. – respondí de inmediato.

- ¿Quieres ir a mi departamento? – preguntó.

- Claro... - me tomó del brazo, fuimos hasta su coche y nos dirigimos hacía su departamento.

Por alguna razón me daba pena mirarlo. Cuando éramos simplemente amigos, podía mirarlo sin vergüenza alguna y decir alguna tontería, esta vez era diferente. Era incomodo. En completo silencio llegamos a su departamento, nos quitamos los abrigos y me invito a sentarme.

- ¿Quieres algo de beber? – preguntó desde la cocina.

- Si, gracias. – le sonreí.

Mientras esperaba la bebida me di cuenta de que en la mesa de centro había una película que tenía a mi novio en la portada - aún estaba dentro de su empaque - seguramente era la más reciente, la agarre y comencé a mirar su portada. El rostro de Yunho, tenía ese gesto de lujuria incontrolable que tanto amaba. "Alicia en el país de las malas niñas" Un titulo bastante enfermo.

- ¿Quieres verla? - dijo mientras me daba la copa.

- Estem...no. No creo que sea buena idea. - se sentó a mi lado, me la quito suavemente de las manos y la saco del empaque.

- No tienes que verla toda. Solo donde salgo yo. - me miró lujuriosamente

Me mordí los labios, era bastante difícil para mi persona poder negarme a algo que él me pedía de esa manera.

- Yo... – realmente no la quería ver.

- ¡Vamos! Yo no la he visto tampoco. ¿Sí? - se acercó y me beso dulcemente.

- Pero solo donde sales tú. – me separé de él.

Me regalo una hermosa y amplia sonrisa. Se apresuro a ponerla en el reproductor, tal vez si hubiera sabido que vería una de sus películas de todas maneras, no me hubiera arriesgado de tal manera con el pervertido de Yoochun.

Volvió a mi lado y me abrazo. La película se dividía en siete episodios y Yunho escogió uno que se titulaba "Alicia y el bosque encantado”.

El capitulo comenzaba con una Alicia ya bastante desnuda con solo una pequeña falda tapando su zona genital que caminaba por un bosque demasiado oscuro para mi gusto; la chica cayó al suelo y delante de ella apareció una espaciosa cama llena de pétalos de flor, donde estaba mi Yunho sujeto con correas de cuero negras, totalmente desnudo y en una posición bastante sugestiva. Lo mire y el solo sonreía mientras se veía a si mismo y me apretaba más; la chica se acercaba cuidadosamente y se sentaba a un costado de él.

- ¡Oh infeliz hombre! ¿Como puedo ayudarte? – decía estúpidamente.

- Solo tienes que abrir los candados con la llave que esta sobre aquellas rosas. – Decía con una sonrisa.

La chica corría ridículamente hacía las rosas y regresaba hacía donde estaba Yunho.

- Pero... - lo miro relamiéndose los labios- ...te desataré con una condición.

- ¿Cuál linda niña? – preguntaba con picardía. La chica se ponía sobre él y comenzaba a frotarse sobre su entrepierna aún metida en la trusa negra.

- Quiero que me castigues. He sido mala.

La chica empezaba a besarlo apasionadamente se podía ver perfectamente como sus lenguas jugueteaban por fuera de sus bocas y la chica sacaba el miembro de mi amante para comenzar a masturbarlo. Lo mire de nuevo, seguía sonriendo, en cambio a mi la sangre empezaba a hervirme.

- Yunnhie... - dije haciéndolo mirarme extrañado.

- ¿Yunnhie? – pregunto algo sorprendido.

- Ya no quiero ver... - tome el control remoto de la televisión y la apague. - Ya no quiero ver como se lo haces a una rubia tonta. - acaricie su miembro por encima de la ropa mientras nos veíamos a los ojos.

Podía sentir como se endurecía a cada caricia y su respiración se hacía más agitada, sin despegar los ojos de los suyos, comencé a desabrochar su cinturón.

- ¡Ahhh! ¿Sabes que me excita tu cara de niño pequeño? - me acaricio el rostro mientras yo trataba de seguir con mi trabajo- Me encantas...pero...-se levanto del sofá y estiro su mano hacía mí.- Ayer quede adolorido por hacerlo en el sofá...vamos a la cama.

Tome su mano y me llevo hasta la recamara. Era bastante amplia y no tenía muchas cosas, solo una enorme cama con sabanas de seda rojas y un pequeño mueble al lado de esta, en el techo había un espejo del tamaño de la cama y frente a ella su guitarra.

Me senté en el filo de la cama y el se paro frente a mí. Yo seguí desabrochando su pantalón mientras sus manos acariciaban mi cabello; cuando el pantalón cayó baje su bóxer, me encantaba su ropa interior, era tan... masculina. Se deshizo totalmente del pantalón y el bóxer juntos, quedando así su miembro semi erecto frente a mi rostro.

- Quiero que me mires mientras lo haces, Jaejoong – dijo.

Su rostro tenía el mismo gesto de la portada de la película, tan lujurioso, tan sensual; yo solo afirme con la cabeza y comencé a lamerlo, sin dejar de ver sus ojos y sus labios que se abrían con sensualidad mientras mi lengua recorría de arriba a abajo su entrepierna.

- Jae… ahhh… - él gemía sin control.

Tomo su miembro en sus manos, me abrió la boca y lo metió por completo, atrayéndome hacía él con fuerza; así comencé el delicioso y agonizante vaivén, mientras sus manos y sus caderas me daban la pauta; sus gemidos empezaban a ser más sonoros, y sus movimientos mas caóticos, estaba a punto de correrse.

- Ahhhhh... si.... un poco más.

Empapé uno de mis dedos con la saliva que escurría por mis labios y sin aviso introduje mi dedo medio en su entrada, imitando el ritmo frenético de mi boca.

- Aahhhh... más rápido ¡Mierda!

Sus ojos ahora estaban cerrados y una sonrisa placentera se dibujaba en sus labios entreabiertos.

- No pares... Jae...

De pronto se separo de mi bruscamente, me arranco la camisa y me saco los pantalones en un movimiento fugaz, los aventó lejos de la cama y me recostó, sentí lo frío de las sabanas mientras se adherían a mi espalda.

- Ya no puedo.

Dijo jadeante mientras me abría las piernas y acomodaba su miembro en mi entrada, estaba bastante húmedo, pero aún así no estaba completamente listo.

- ¡Yunho! - gemí mientras sentía como se abría paso entre la piel seca y estrecha de mi entrada. - Me duele... - cerré los ojos fuertemente y me aferré a su espalda enterrando mis uñas en ella.

- Jae... ahhhhh....

Trato de hacerlo lo más lento posible, pero su desesperación ganó y termino metiéndolo de una sola estocada.

Comenzó con las estocadas de una forma salvaje, mientras besaba y mordía mi cuello con pasión, la cama se movía al ritmo de sus brutales penetraciones, mientras mi cuerpo se aferraba lo más que podía al suyo, y mis gritos junto con sus jadeos se oían por toda la habitación.

Tomo mi miembro en su mano y empezó a masturbarme, me sentía en el cielo, esta vez era más excitante que las pasadas, sin ayuda de sus manos me había corrido ya dos veces y la que venía era la tercera; su mano apresuro más el ritmo, mientras sentía como su miembro le daba a esa zona que me hacía llegar a las nubes, cada vez más fuerte y bestial.

Se detuvo un poco y se incorporo, tomándome por la espalda y haciéndome imitarlo, yo ya no era dueño de mí, la excitación y el placer eran tan grandes que no podía controlar mi cuerpo; me abrazo fuertemente y comenzó a hacerme cabalgar junto con él, de esa forma su miembro llegaba más profundo y yo estaba a punto de perder la razón, dio un par de estocadas profundas y dolorosas haciendo que me corriera entre nuestros vientres, y contraerme de tal manera que lo hice llegar al orgasmo segundos después.

Mi semen caía por los costados de nuestros cuerpos aún abrazados he hincados sobre la cama, mi rostro estaba escondido entre su cabello, mientras me abrazaba con fuerza.

- Te amo... - se acerco a mi oído y lo beso.

- Yunho. – Suspire.

Me tomo por las axilas y me levanto un poco, haciendo que su miembro ya flácido saliera de mí, me recostó en la cama y fue al baño a sacar una toalla, yo no podía moverme, aún sentía su miembro golpearme.

Se sentó al lado de mi y empezó a limpiarme con sumo cuidado el abdomen y después mi entrada, regalándome de vez en cuando una sonrisa tierna.

- Yunho. – lo llamé

- Dime. – me respondió.

- ¿Te gusta tu trabajo?

- Sí, sí me gusta. - dijo sin dejar de limpiarme.

- ¿En serio? - dije deteniendo la mano con la que me limpiaba.

- Sí. ¿Por que lo preguntas Jae? – dijo dudoso.

- Es que a mí... - estaba a punto de decirle que lo dejará, que yo podría decirle a mi padre que lo contratara y aunque sabía que iba a ser difícil yo pondría todo de mi parte - A mí... – no pude continuar. El sonido del celular me hizo incorporar de golpe.

- ¡Mi celular!- dije y comenzamos a seguir el rastro del sonido, hasta que Yunho lo encontró debajo de la cama - Mierda lo traía en el pantalón.

- Toma. - me lo dio pero cuando estuve a punto de contestar dejo de sonar, mire la pantalla y la llamada perdida era de mi hermano - ¿Quién era?

- Yoochun... creo.

Volvió a sonar he inmediatamente conteste, hacía una semana que no lo veía y en el fondo me emocionaba que ya hubiera llegado. Mire a Yunho de reojo, pero él me miraba algo enfadado.

- ¿Sí? – conteste.

- ¿Por qué no contestas pedazo de idiota? - estaba sobrio, algo extraño en él.

- ¿Qué paso con lo de gatito? - sonreí.

- ¡Cállate idiota! ¿Con quién estas? – pregunto con molestia.

- Con... ¡Changmin! – contesté de inmediato.

- ¿El nert con el que te juntas?

- Si... él.

- Pues regrésate ya. – me ordenó.

- ¿Por qué? ¿Por que tú lo dices? – le conteste.

- ¡No cabronazo! Porque papá quiere que cenemos juntos.

- ¿Papá? – pregunté confundido.

- Creo que es sobre la cena de navidad.

- Bien. Entonces allá te veo. – le dije.

- ¿Quieres que le diga al inútil de Lee Song que vaya por ti?

- ¡No! – Le grite - Yo me voy solo. – dije más calmado.

- ¡Esta nevando inútil!

- Si pero...yo me voy solo. – le aseguré.

- Apúrate si no se va a poner de pesado.

- Sí, ya voy.

Colgué y empecé a vestirme, de nuevo Yunho había desaparecido; trate de abrocharme la camisa, pero estaba rota, así que solo me la puse superficialmente y recogí las cosas que traía en los bolsillos del pantalón, que ahora estaban esparcidas por el suelo, me hinque para agarrar una pluma que extrañamente traía en la bolsa, la recogí y me sostuve del pequeño mueble que estaba a un lado de la cama, poniendo mi mano encima de una pequeña bolsa de plástico negra, la mire unos momentos y la abrí, encontrándome con una caja de preservativos; no los utilizaba conmigo. ¿Tendría un amante más aparte de mí? No podía, tome la caja y fui a buscarlo, encontrándolo frente a la televisión.

- Yunho. – Lo llamé, pero este no me respondió. - Yo…

- ¿Ya te vas? - dijo sin siquiera mirarme.

- Sí, pero...

- Que te vaya bien.

Me plante frente al televisor y extendí la mano donde traía la caja

- ¿Qué? - me miro molesto.

- ¿Qué es esto?

- ¿Condones?

- Si ya lo sé. Pero ¿Qué hacían en tu recamara?

- Jae... Creo que eso no es de tu incumbencia. – dijo enojado.

- ¡Claro que lo es! – Grité - Eres... eres mi novio o ¿no?

- Sí. Creo que desde la semana pasada. - su indiferencia me dolía, yo no había hecho nada malo.

- Yunho... – murmuré.

-¿Qué quieres que te diga?- se altero y se paró frente a mí- ¡¿Qué quieres que te diga?! Apenas llevamos una puta semana de novios y ya empezaste. Los utilizo para mi trabajo, por que a diferencia de ti yo si tengo que trabajar para poder tragar.

- Pero de que te quejas Yunho, si desde que nos conocemos me has dicho que te agrada tu trabajo, que lo disfrutas, además yo solo te hice una pregunta no es para que te pongas así. - mi garganta empezaba a contraerse.

- ¡Pues si me gusta bastante! Y no creas que solo por un mocoso como tú, que solo se preocupa por que su ropa este a la moda y que su hermanito drogadicto y puto le diga "gatito", lo voy a dejar. Estas muy equivocado – se burló.

- Yunho... - las lagrimas empezaba a asomarse en mis ojos ¿Acaso estaba molesto por lo que me había dicho Yoochun? - No le digas así, es mi hermano.

- ¡Mira nada más! - sonrió irónicamente - Y lo defiendes ¿Qué te da tu hermanito? ¿Eh? - miro al suelo – Jae, tú y yo no parecemos novios, en realidad no se si somos algo después de todo.

- ¿Qué quieres decir? - mis piernas empezaban a flaquear, sus palabras me atravesaban como puñales que me quemaban las entrañas.

- Esta tarde... sentí que en ves de ir a buscar a mi novio, a la persona a la que amo, iba a buscar una prostituta para pasar el rato.

- ¿Eso significo para ti? - comencé a llorar.

- Jae... Yo no... – trato de remediarse.

- ¡Vete al diablo! Si es así como me ves ¡Púdrete! - le avente la caja en la cara, tome mi abrigo y salí del departamento dando un fuerte portazo.

Salí corriendo del edificio, podía sentir como las lagrimas se enfriaban rápidamente mientras corría, y el viento helado quemaba mis labios, aún así corrí incesantemente , hasta que me detuve pues el aire frío que había entrado a mis pulmones me ahogaba; me recargue en la pared y me di cuenta que había llegado a la escuela…ya no podía más.

Mi celular empezó a vibrar, no tenía ganas de contestar, pero cuando vi que era Yoochun rápidamente lo hice.

- ¿Ya vienes? - contesto la voz de otro lado del teléfono.

- Yoo... Yoochun... - los sollozos no me dejaban hablar.

- ¿Qué te paso? – dijo alarmado.

- Estoy en la escuela. – Fue lo único que le pude decir.

- No te muevas. – Dijo eso y colgó.

La comunicación se corto, yo estaba sentado a un lado de la puerta principal de la escuela, empezaba a sentir calor en las piernas, y los labios me ardían; no paso mucho tiempo cuando un Mini Cooper negro se estaciono frente a mí, era el auto de mi hermano.

- ¡Jae! - bajo del auto, me cargo y me subió en él.- No estabas con el nert ¿Verdad? – Encendió el coche y nos dirigimos a la casa.

Yo no dejaba de llorar, me habían hecho mucho daño sus palabras, yo si lo amaba, él era todo para mí, y estaba dispuesto a verlo teniendo sexo con otras personas. Ese era su trabajo.

- ¡Te estoy hablando! - grito desesperado - Estabas con el muerto de hambre ese ¿Verdad? - Lo mire sorprendido. ¿Cómo lo sabía?

- Yoochun... – no tenía idea de que contestarle.

- No quieras engañarme Jaejoong. Lo supe desde el día de la película. Tú... olías a él.

-Y ¿Cómo? – Estaba sorprendido.

- ¡Soy ebrio pero no idiota! Esa mañana Top y él habían trabajado juntos. Olían igual tú y él.

- Yoochun...

- Papá te lo dijo, te dijo que no lo quería ver cerca de ti. ¡Pero eres bastante imbecil! Además es mayor que tú. Crees... ¿Qué se va a conformar con un chiquillo tonto como tú? No Jaejoong ¡Estas mal!

Con el brillo de las luces de los demás autos en su rostro, podía ver que las rebeldes lágrimas se habían salido con la suya esta vez. Hacía tanto tiempo que no lo había visto llorar, en ese momento vinieron a mi mente aquellas escenas horribles cuando yo tenia cinco y él nueve, los dos abrazados en nuestra habitación, mientras él me cantaba una canción de cuna a todo pulmón, al mismo tiempo que lloraba y nuestros padres se gritaban cosas horribles.

Se limpio las lagrimas y entramos a la casa, estaciono el auto frente a la puerta y limpio las mías.

- Vamos...que papá nos espera.

- Si... - dije ya más tranquilo, ahora tendría que enfrentarme a mi padre.

To be Continue...

viernes, 10 de febrero de 2012

The Last Winter - Cap. 3

Orgasmos

Su mirada me infundaba miedo, sus cabellos caían sobre mi frente, mi corazón latía a lo doble de lo normal y mis lágrimas empezaban a asomarse.

- ¡Yoochun, me lastimas! - dije volteando el rostro a un costado.

- ¿Te duele? - quitó una de sus manos que sostenían las mías y apretó mi miembro haciéndome gemir dolorosamente. - ¿Te duele?

La sonrisa de sus labios era amplia, mientras veía como las lágrimas rodaban por mis mejillas.

- ¡Por favor, Yoochun suéltame! - supliqué.

De repente la puerta se abrió mostrando a un Top bastante ebrio y extrañado por la escena que presenciaba.

- Yoochun... - dijo por fin desde la puerta.

- ¿Qué mierda quieres? ¿Qué no ves que estoy ocupado? ¿O eres tan imbécil que no sabes distinguir? - dijo con fastidio.

- Yo venía a pedirte que jugáramos. - sonrió perversamente.

- No, voy a jugar con Jae. - ignoró lo que el otro le proponía.

- ¡No! ¡Yo no quiero! - dije sollozando, haciendo que Yoochun me mirará con enojo.

- ¡Me vale madres si quieres o no! ¡Yo si quiero! - dijo furioso.

- Déjalo y vamos. Además te gusta como jugamos o ¿No? - preguntó.

Yoochun volteo a mirarlo. Claro que le gustaba, le encantaban los juegos de Top, pues no siempre podía estar con un actor porno sometiéndose a sus expertas manos. Me miró de nuevo, encontrándose con mi rostro húmedo y suplicante.

- ¿Y mi madre? - preguntó mi hermano.

- Se quedo completamente dormida. Tenemos la casa para nosotros. - dijo con tono sensual.

- ¡Mierda, mierda! - me soltó y caminó hacía el pelinegro. Yo suspire aliviado - Pero no te preocupes gatito - dijo mientras Top lo tomaba de la cintura acercándolo completamente hacía él - Esta lechita... - se agarro el miembro por sobre el pantalón - ... sigue siendo tuya.

El mayor lo sacó de mi cuarto y me sonrío. Tal vez muy en el fondo no era tan malo, se había llevado al zángano ese, o tal vez no quería que hiciera algo con otro. Uno nunca llega a comprender la mente de un hombre como él.

Cerré la puerta, puse el despertador, me cambie y me acosté a dormir. Sin embargo, no pude hacerlo pues los gemidos escandalosos de aquellos dos pervertidos se oían por toda la casa, lo peor era que su recámara estaba casi al lado de la mía y empezaba a calentarme.

- ¡Ahhh! ¡Métemelo todo! - gritaba mi hermano desesperada y sensualmente.- ¡Mas, mas... Ahhh!

Traté de taparme los oídos con una almohada, con algodón, con los dedos. ¡Nada servia! No podía creer que mi madre no lo escuchara y tampoco podía creer que mi fiel "amigo" comenzara a reaccionar al escuchar a mi ¡Hermano! Era inverosímil. Me mordí los labios y traté de pensar en otra cosa mientras miraba al techo.

- Yunho... - susurre. En ese momento para mi mala suerte todas esas caricias y gestos de horas antes llegaban a mi cabeza y si eso lo conjugaba con los gritos de mi hermano, todo salía a lo contrario de lo que quería. Miré hacía abajo viendo como un pequeño bultito crecía dolorosamente.

- ¡Maldita sea mi puta suerte!- maldije mientras me sentaba en la cama - ¡No, no! No pienso masturbarme mientras se cogen a mi hermano.

- ¡Ahhh, si... Top! ¡Más rápido... ahhh!

- Eres tan estrecho... ¡Ahhh! Lo tienes tan rico.

Podía sentir las manos de Yunho recorrerme, sus jadeos empapándose con mis gemidos escandalosos, su miembro completamente erecto sobre el mío, sus labios besando los míos mientras mis manos tocaban su trasero. - ¡Ah! - no podía mantener mi mano lejos de mi "amigo"; así que me baje el bóxer y vi como me suplicaba para que lo tomase entre mi mano. Y así lo hice, comencé a acariciarme despacio, deteniéndome un poco en la punta para hacer pequeños círculos. 

- ¡Ahhh! - mis gemidos empezaban a salir de mis entreabiertos labios - ¡Yunho!

- ¡Mas duro! ¡Ahhh!

- ¡Me encantas Yoochun!

Mi vaivén se hacía más y más rápido. Eché la cabeza hacía atrás y mordí mi mano libre, tratando de callar un poco aquellos gemidos que se hacían más escandalosos a cada caricia.


- ¡Mmm, sí, así me gusta!

- Solo un poco más ¡Ahhh, muévete mocoso!

- ¡Mierda! Me vengo... - dije tratando me no ser demasiado desvergonzado, mientras aumentaba el ritmo. - ¡Ahhh!

- ¡Yoochun!

Aquello había acabado, tanto ellos como yo habíamos terminado al mismo tiempo, bueno aunque esos dos habían empezado primero. Pero, ¿Qué se podía esperar de un muchacho de veinte años que acababa de dejar de ser virgen? Miré mi mano absolutamente empapada con aquella sustancia viscosa, sonreí avergonzado por lo que acababa de hacer y todo gracias a mi volátil imaginación.

Me levanté de la cama y corrí hasta el baño, tomé un trozo de papel higiénico y me limpié; abrí el grifo y me lavé la cara, pues había transpirado bastante. Ya no se escuchaba ruido alguno, seguramente de lo ebrios que estaban se habían quedado dormidos. Me sequé el rostro y cerré el grifo, salí del baño y pude ver que realmente Dios me odiaba.

Ahí estaba mi amado hermano, totalmente desnudo y boca abajo encima de mi cama, haciendo cosas extrañas con sus largas piernas, mientras me miraba sonriente.

- ¿Yoochun? - dije asqueado

- ¡Hola gatito! - respondió con picardía.

- ¿Qué no estabas cogiendo con Top? - pregunté.

- Si, pero... - volteo el cuerpo traviesamente dejándome ver ese cuerpo perfecto que a tantos llamaba la atención y que yo no veía desde hacía más de diez años de esa manera - Ya acabamos de jugar y ahora quiero estar con mi hermanito. - sonrió.

- Creo que será mejor que te vayas, mañana tengo que ir a la escuela y no quiero llegar con cara de perro a medio morir. - quería que se fuera de mi cuarto.

- ¡Ah! Solo quería ver esto contigo. - levanto la mano y vi el rostro de Yunho y el de Top en la portada de una película. Jamás en lo que llevaba de conocerlo lo había visto "actuar". Algo que según yo era mejor pues así no habría escenas de celos estúpidas de mi parte.

- ¡Yo no quiero! Ya te dije que mañana hay escuela, y... - no me dejó continuar.

- Vamos gatito... - hizo puchero - Me la regalo Top y también sale tu amiguito, el muerto de hambre, Yunho.

- ¡Yoochun yo no quiero ver! - estaba bastante nervioso. En realidad no quería hacerlo, no quería ver lo que en realidad significaba "trabajar" para Yunho.

- ¡Pues ni modo!- Se levantó y puso la película en el reproductor de DVD - ¡Te jodes!

- ¡Yoochun! - corrí a su lado - ¡Te dije que no! - lo jalé del brazo haciéndolo voltear bruscamente hacía mí - ¡Hago lo que tu quieras, pero no la pongas!

- ¿Lo que quiera? - Una sonrisa extensa se dibujo en sus labios.

- Sí, pero no la pongas. - supliqué.

- ¡Ok! - quitó la película y apagó el reproductor. Tragué saliva, seguramente me había metido en un grave, muy grave problema.

- ¿Y? - dije con la voz temblorosa.

- Y... ¿Qué? - me miró de nuevo mientras ponía la película en su caja - Me deberás una gatito, pero no te preocupes que ya me la sabré cobrar. - dijo y salió del cuarto.

¿Tan fácil había sido deshacerse de él? En realidad yo pensaba que iba a ser más difícil. Encogí los hombros y me acosté, el sueño me estaba matando, y mañana sería un largo y frío día.

To be Continue...

sábado, 4 de febrero de 2012

The Last Winter - Cap. 2

La familia Park

La luz de la luna entraba por la gran puerta del balcón. Fuera la nieve seguía cayendo pausada y hermosamente, mientras nuestros cuerpos aún seguían entrelazados en el sofá, disfrutando cada milímetro de la piel del otro, tratando de memorizar cada lunar, cada imperfección.

- Jae... - por fin habló el pelinegro mientras acariciaba mi pecho.

- ¿Qué pasa amor? - sonreímos juntos al oír aquella palabra.

- Esto es muy hermoso, pero si tu familia nos descubre... - se levantó de mi lado y comenzó a vestirse - Sabes que tu familia me odia. - dijo con tristeza.

- Yunho... - me levante y comencé a vestirme también- Ellos no se enterarán, además nunca están conmigo.

- Y ¿Tu hermano? - preguntó desconfiado.

- Él tampoco se enterará. - le aseguré.

Me abrazó y besó mi frente con delicadeza. En ese momento mi celular sonó, mire la pantalla y me sorprendí bastante.

-¿Diga? - contesté.

- ¡Boo! ¿Dónde diablos estas pequeño gatito? - la voz de mi hermano sonaba como siempre... ebria.

- Estoy en la casa de... - no iba a decirle dónde me encontraba, la única opción que me quedaba era mentirle.

- ¿De? - Preguntó.

- ¡Changmin, de Min! - le respondí lo más rápido que pude.

- Uhm - vaciló por un momento.

- ¿Tú? - le pregunté para tratar de cambiar de tema.

- No te importa. Solo te hablaba para decirte, que le digas a mi madre que no llegaré esta noche. La verdad es que no quiero oír su maldita voz. - dijo con disgusto.

- Si, yo le digo. Nos vemos. - le dije.

- ¡Bye, gatito!

Yoochun colgó y suspiré aliviado. Estaba a punto de despedirme de Yunho, pero había desaparecido. Me asomé a la cocina y ahí estaba sentado en la mesa con una lata de cerveza abierta.

- Yunho... - le llamé haciéndolo voltear y sonreírme. - Tengo que irme ya. Es tarde.

- Claro amor. - se levantó y me abrazó. - ¿Quieres que te lleve?

- No. Yo me iré en taxi. - me solté de él y estaba a punto de irme cuando me tomo del brazo y me acercó a su cuerpo.

- Jae... - tomó mi barbilla y me hizo mirarlo a los ojos - ¿Me hablarás cuando llegues a tu casa? - preguntó.

- Claro, te llamaré - dije y me dio un beso fugaz, dejándome con ganas de sentirlo de nuevo - ¡Adiós!

Salí del edificio y me senté en la parada de autobuses que estaba fuera. Hacía bastante frío y el viento empezaba a soplar - situaciones obvias en medio del invierno - me quité el sombrero y suspire pesadamente. Tomé mi iPod que estaba dentro del abrigo y me puse a escuchar música mientras esperaba ver un taxi vacío.

Después de un rato, recordé las palabras de Yunho "Si tu familia nos descubre". La gran y respetada familia Park. Mi padre, como dije antes, es un honorable hombre de negocios. Dueño de una prestigiosa cadena de hoteles en todo el mundo; mi madre una insípida y puta Ex-miss Universo; mi hermano mayor un promiscuo drogadicto; y yo, el más pequeño de los Park, un semi-estudiante, ahora con un actor porno como novio ¡Una hermosa familia!

En realidad la ocupación de Yunho no era problema para mí, sin embargo, para mi padre sí. Desde que había descubierto a lo que se dedicaba, me había prohibido estrictamente verlo o siquiera hablarle, pero yo, como buen hijo desobediente no había hecho nada de eso, ni siquiera se lo había dicho a Yunho. Él es más grande que yo por seis años, - el veintiséis y yo veinte - , "Un mocoso idiota" como diría la fina de mi madre.

Respiré profundamente y me froté las manos tratando de darme calor. Me levanté y a lo lejos vi un taxi. Traté de enfocar bien para saber si el letrero estaba prendido, cosa que fue negativa. Sonreí, por fin me iría a casa. Alcé la mano y el taxi se detuvo frente a mí, le dí la dirección al chofer y solo espere a llegar.

Avanzábamos rápidamente pues las calles estaban bastante solas, algo muy extraño en la ciudad. Iba escuchando una canción de One Republic. Amaba ese grupo, amaba la voz del chico. Después de un rato llegamos a casa, le pagué al conductor y me despedí con una sonrisa. En el pórtico había un auto. ¿Teníamos visitas?

Me dispuse a entrar pero cuando estaba a punto de abrir la puerta alguien más la abrió por mí.

- ¡Jae! - me dijo Tory mientras trataba de fajarse la camisa.

Lee SeungHyun, con el agraciado apodo de "Tory". Era un chico un año menor que yo, hijo de uno de los más preciados amigos de mi padre, alguien en el que creía se podía confiar, un chico con una hermosa sonrisa y bellos ojos, aunque un poco bipolar.

- ¿Tú? ¿Qué haces aquí, Tory? - pregunté extrañado, aunque en realidad ya algo había llegado a mi cabeza.

- Yo... - se frotó las manos en el pantalón. De pronto mi madre apareció detrás de él.

- ¡Jaejoong!- sonrío ella visiblemente ebria.

Tory aprovechó la mirada de asco hacía mi madre y escapó por un lado, despidiéndose desde en medio del jardín mientras corría despavorido; yo simplemente la hice aun lado y entré a la casa encontrándome con otra "grata" sorpresa.

- Top - dije desanimado, mientras el susodicho me miraba sensualmente con una copa en los labios.

Choi SeungHyun, mejor conocido en el bajo mundo como "Top". Rival a muerte de mi amado Yunho. Un hombre bastante atractivo y joven, el amante de cabecera de mi madre, aunque en varias ocasiones se había acostado con mi hermano. Según mi madre y lo que le había contado una de sus amargadas amigas, con él se vivía experiencias que con el idiota de mi padre jamás había vivido.

- ¡Hola Jae! - me sonrió.

- Jaejoong... hijo mío - me abrazó torpemente y me sonrío - ¿Dónde estabas corazoncito? - preguntó.

- Por ahí... - traté de soltarme - ¿Y mi padre? - Obviamente no me importaba, pero me gustaba hacerla sentir como lo que era, una puta.

- Viajo a New York en la tarde. - dijo sonriente.

- ¡Ah!- sonreí estúpidamente - Entonces, ¿Por eso esta "este" aquí?.

- ¡Hay mi amor! - me acarició la cabeza como vil perro.

- Y ¿Qué hacía Tory aquí? - pregunté con brusquedad.

- Solo vino a dar las buenas noches. - ¡Claro! Como si no supiera que vino a dar pero otras cosas.

- Bueno, me voy a dormir, mañana tengo escuela.

Subí las escaleras dejándolos atrás, podía sentir la mirada de ese hombre recorrerme por completo, era tan asqueroso. Bueno no era feo pero de ninguna manera me acostaría con alguien que ya había estado con mi madre, mi hermano y seguramente con Tory.

Por fin llegue a mi habitación, mi refugio, mi mezquita, todo estaba perfectamente acomodado. Me recosté en la cama y cerré los ojos. Aún podía sentir el calor de Yunho, el sabor de su saliva...todo.

- ¡Yunho!- saqué mi celular, marqué su numero y me senté al filo de la cama haciendo pequeños círculos con el dedo.

- ¿Hola? - su voz sonaba más ronca de lo normal, lo había despertado.

- Yunho, soy Jae ¿Estabas dormido?

- Solo un poco ¿Estás bien?

- Sí. Ya estoy en casa. - sonreí - Bueno mi amor te dejo dormir. ¡Que descanses!.

- Tú también amor, te amo. - dijo dulcemente.

- Yo te amo más. - colgué y mire el celular por un momento. De pronto un alarido burlista me hizo voltear el rostro hacía la puerta. 

- Yoochun... - dije preocupado

- ¡Hola gatito! - se acercó hacía la cama hasta quedar frente a mí - ¿A quién amas tanto gatito? - preguntó con algo de picardía.

Mi hermano Yoochun, cuatro años más grande que yo, el heredero principal de la fortuna Park. Un ebrio al que todos los que lo conocían le decían Micky. Un joven hermoso y deseado por la mayoría de los colegas y conocidos de mi padre, le encanta meterse sustancias prohibidas, beber hasta casi quedar inconsciente y coger como conejo, poseedor de unas piernas perfectas y una lujuriosa mente.

- A nadie, tonterías - quise evadirlo.

- Vamos, dime... ¿Quién se come a mi gatito?- Estaba bastante ebrio, tanto que ni siquiera podía quedarse en pie sin sostenerse de algo.

Lo mire con miedo, si se enteraba de que había hablado con Yunho, se lo diría a mi madre; tal vez a ella no le importará, pero ella se lo diría a mi padre y entonces, seguramente estaría en problemas. - ¿Uhm?

- Dijiste que no vendrías esta noche a dormir - traté de cambiar de tema.

- ¡Ah! - se dejó caer sobre la cama a un lado de mí - El infeliz de Yesung estaba tan drogado que no podía ni siquiera masturbarme. - sonrió - Pero eso no te importa... dime ¿Quién hace maullar a mi gatito? - me tomó del brazo y me obligó a acostarme a su lado. Su largo y castaño cabello se unía con el mío un poco más claro y más corto, mientras su mano me acariciaba la pierna.

- No es nadie, solo una niña berrinchuda que cree que soy su novio. - mentí.

- ¡Uhm! Entonces... - en un ágil movimiento que me sorprendió bastante se posó encima de mí, agarrando mis manos sobre mi cabeza, haciéndome sentir su aliento caliente y ebrio sobre mi cara - Yo te daré tu lechita, gatito.


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lunes, 23 de enero de 2012

The Last Winter - Cap. 1

Invierno

Caminaba por el parque, sintiendo como el viento chocaba con mi rostro, haciéndome sentir el frío y crudo sabor de la estación; mientras pequeños copos de nieve caían de los árboles, empapando mi sombrero de ese hermoso y puro color.

De pronto y en una de las bancas del parque, pude ver una silueta. Sus cabellos profundamente negros se desbordaban por aquel abrigo del mismo color, casi confundiéndose. Traía un cigarrillo en la mano derecha y un vaso en la otra, volteó a mirar hacía donde yo me encontraba... Me estaba esperando.

- ¡Jae! - levantó su mano mientras el humo del cigarrillo y el vapor proveniente de su aliento se unían.

Yo no dije nada, solo me acerqué y me senté a su lado. Su rostro tenía un tono rozado en las mejillas, algo que lo hacía ver sencillamente encantador.

- Que bueno que viniste. - lo miré ilusionado.

- Claro que sí Jae. Sabes que para eso están los amigos. - me dedicó una sonrisa.

"Amigos", lo éramos, desde hacía mucho tiempo lo éramos, pero en realidad era una palabra que yo quería desaparecer de nuestros vocabularios, para reemplazarla por la palabra "Amantes".

- Yunho... - dije en un susurro - Yo necesito decirte algo que ya no puedo callarme más. 

Me miró preocupado, mientras encendía trabajosamente otro cigarrillo, estiro la mano con la cajetilla en ella, ofreciéndome uno, a lo que yo solo negué con la cabeza y sonreí.

- ¿Qué pasa? - preguntó algo confundido.

-Yo, hace tanto tiempo que.... - la garganta empezaba a cerrarse, haciéndolo aún más difícil - Yo....

- ¡Oye! - me interrumpió - ¿Por qué no vamos a mi departamento? Aquí hace tanto frió y no está lejos. - me tomó del brazo.

Sonreí. Me haría bien caminar un poco y sentir esa brisa helada en el rostro, me ayudaría a tomar valor. Caminamos, más o menos tres cuadras. Él vivía en un edificio bastante bonito y moderno, algo muy contrarío a mi casa, que era más occidental y antigua. Llegamos a su departamento, rápidamente me ofreció un trago, y así nos sentamos a beber, mientras me mostraba una de sus nuevas adquisiciones, una guitarra.

- ¿No es hermosa? - me pregunto mientras la veía embelesado.

- Sí lo es... pero sabes que yo no sirvo para ese tipo de cosas. - le contesté algo desanimado.

- Jae no seas pesimista, si nunca lo has intentado. - trató de animarme.

- Pero... no creo que sirva para la música. - encogí los hombros mientras le daba un trago a la bebida.

- Se me olvidaba que tu padre no te dejaría ni siquiera tocar una. - dijo con tono algo frío.

- Cierto, mi padre. - murmuré.

Mi padre tenía una de las más lujosas cadenas de hoteles en todo el mundo y por ningún motivo dejaría que su hijo el más pequeño desperdiciara su vida, según él, en una banda con muchachos "buenos para nada" y se alejara de los encantadores y aburridos negocios.

- Jae... - dijo sacándome de mi ensimismamiento, haciéndome sonreír de nervios. - ¿Qué era lo que me ibas a decir? - preguntó.

-Yo, Yunho... - lo mire angustiado mientras él fruncía el seño. - Yo hace tiempo que... que estoy enamorado de ti.

Por fin se lo había dicho, por fin había tenido las agallas para decírselo, solo esperaba que no fuera muy tarde o que simplemente me dijera que él no sentía lo mismo.

- Jae... - Tomó mi mejilla y me sonrió dulcemente, dejándome ver las rebeldes lágrimas que salían de sus oscuros ojos. - Yo también te amo. Te amo desde la primera vez que te vi, pero... - bajó la mirada y se limpió las lágrimas - Tu padre...

- ¡A la mierda mi padre y toda mi familia! - Alcé la voz - Yo te amo Yunho, yo quiero estar contigo - me aferré a sus hombros.

- Jae...

Me tomo de la barbilla y me beso, suave y dulcemente, provocándome desesperación. Haciéndome tomarlo de la nuca acercándolo más a mí y abriendo los labios para que su lengua se inmiscuyera con la mía, ardiente y ansiosa por probar su boca. Él solo sonrió y profundizo más el beso. Poco a poco bajo su mano acariciando mi cuello, mi pecho y mi abdomen, posándose después en mi entrepierna. Toque que me hizo gemir de placer, sus manos maestras me llevaban a la cumbre con tan solo acariciarme sobre la ropa, por fin me daba cuenta de que tantos años le habían servido bastante.

Me recostó lentamente sobre el sofá, y mientras me besaba podía sentir sus dedos luchar por quitarme el pantalón y el bóxer, poco después yo hacía lo mismo con sus ropas, podía sentir nuestras erecciones rozarse, mientras él besaba y mordía salvajemente mi pecho, haciéndome gemir escandalosamente.

- ¡Ahhh! - gemía como loco.

Bajó lentamente dejando un camino de dulces besos por mi cuerpo hasta llegar a donde mi erecto miembro le esperaba ansioso. Lo tomó entre sus manos y le dio un húmedo beso en la punta, casi haciéndome acabar en ese instante, sin embrago, puse todo de mi parte para no hacerlo, apenas era el comienzo.

- ¡Ahhh!- grité dejando salir un pequeño hilo de saliva de mis labios.

- ¿Te gusta? - me dijo traviesamente mientras bajaba un poco más.

- ¡Ahhh, sí, ahhh! - ya no sabía ni lo que decía.

De pronto pude sentir como su lengua ardiente se adhería a mi entrada, provocando me curvara mientras mi cuerpo temblaba al sentir aquella tibia y suave intromisión, siendo reemplazada inmediatamente con uno de sus dedos, mientras su boca se llenaba completamente con mi miembro.

Gemí. Tanto placer me hacía enloquecer, jamás en mi vida había sentido aquello, solo él podía ofrecerme tanta delicia. El segundo dedo entró, podía sentir como jugaba en mi interior, haciéndome cerrar los ojos fuertemente, mientras él daba lamidas a lo largo de mi entrepierna, así y antes de correrme en su boca sentí como entraba brutalmente el tercer dedo, haciéndome correrme y gemir de placer mezclado con el dolor y ardor que invadía mi entrada. Me tapé el rostro, mientras trataba de recuperar la respiración.

Sentí sus manos quitando las mías tiernamente. Sonreía aún con mi esencia alrededor de sus labios. Esa imagen me hizo sentirme un poco apenado, pero aún así acerque su rostro hacía mí y lamí lo que quedaba del blanco y espeso liquido. Me besó ferozmente mientras se acomodaba perfectamente entre mis piernas, tomo mi miembro entre su mano y comenzó a masturbarme, mientras con la otra acomodaba el suyo en mi entrada. Pude sentir como la punta tocaba mi cavidad, haciéndose camino lenta y dolorosamente.

-  Jae, solo... relájate. Si no te va a doler más.

- ¡Yunho, ahhh! - las légrimas empezaban a salir de mis ojos, era bastante grueso, no sabía si podría aguantar más.

-¡Solo un poco más! - Se empujó hacía adelante fuertemente, y logró entrar, no sin antes sacarme un brutal grito de dolor. Me besó de nuevo y limpió mis lágrimas con sus labios.

- Te amo. - susurré.

- Yo también te amo. - me contestó con una sonrisa. 

Aferré mis piernas a sus caderas, y lo abracé, sintiendo como a cada envestida su respiración se hacía más y más pesada, aumentando la fuerza a cada momento y con ellas mis gritos de placer. El dolor me invadió cuando sentí que entraba completamente a mi cuerpo y un calor exquisito me inundaba, se había corrido. Al sentir aquello esparciéndose en mi interior, una sensación de cosquilleo volvió a mi espalda, haciéndome explotar de placer llenando nuestros vientres.

- Jae... - susurró mientras caía desplomado sobre mí, respirando dificultosamente.

- Te amo... - lo abracé a mi pecho y le besé la frente.

Como pudo estiró la mano, tomo nuestros abrigos, los puso sobre nosotros y se acurrucó en mi pecho. Sería una tarde larga y fría pero estando juntos eso era lo que menos importaba.


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