El significado de la palabra Hermano.
Toda la mañana pasó extremadamente rápida. Las prisas me habían vuelto loco, faltaban cinco minutos para que empezara mi primera clase y aún seguía camino a la escuela.
- Joven Park. – Dijo el chofer desde la parte delantera.
- ¿Qué pasa?- contesté mientras le daba el último toque a mi cabello y me acomodaba los lentes de contacto.
- Estamos a punto de llegar. – dijo nuevamente.
- Bien. – respondí.
Desde aquella tarde en la que le había confesado mi amor a Yunho ya había pasado poco más de una semana. Yoochun se había ido de viaje con sus amigos y eso me hacía sentir bien, aunque me sentía algo solo sin sus idioteces. Casi no podía ver a Yunho, pues mi padre había regresado de su viaje y gracias a un intento de secuestro hacía uno de los hijos de uno de sus amigos, ahora todos cargábamos con dos o tres hombres tras nosotros. Pero hoy había pedido permiso para ir a casa de mi mejor amigo, diciendo que sus padres irían a recogernos.
Toda la mañana pasó extremadamente rápida. Las prisas me habían vuelto loco, faltaban cinco minutos para que empezara mi primera clase y aún seguía camino a la escuela.
- Joven Park. – Dijo el chofer desde la parte delantera.
- ¿Qué pasa?- contesté mientras le daba el último toque a mi cabello y me acomodaba los lentes de contacto.
- Estamos a punto de llegar. – dijo nuevamente.
- Bien. – respondí.
Desde aquella tarde en la que le había confesado mi amor a Yunho ya había pasado poco más de una semana. Yoochun se había ido de viaje con sus amigos y eso me hacía sentir bien, aunque me sentía algo solo sin sus idioteces. Casi no podía ver a Yunho, pues mi padre había regresado de su viaje y gracias a un intento de secuestro hacía uno de los hijos de uno de sus amigos, ahora todos cargábamos con dos o tres hombres tras nosotros. Pero hoy había pedido permiso para ir a casa de mi mejor amigo, diciendo que sus padres irían a recogernos.
Gran mentira.
El chofer estacionó el auto frente a la escuela, y yo salí disparado, acomodándome la mochila en el hombro.
- ¡Jaejoong-hyung! - la voz de mi intimo amigo Changmin me hizo voltear hacía atrás, también se le había hecho tarde.
- ¡Minnie, apúrate! – le grité desde la puerta.
- ¡Eso trato! ¿Qué no me ves correr? - corrió un poco más rápido y avanzamos a gran velocidad juntos- ¡El profesor de química nos matará!
- Lo se. – lo voltee a ver.
Llegamos al salón y suspiramos aliviados, pues aún no llegaba el profesor. Miramos a nuestro alrededor buscando algún lugar vacío al fondo del salón, pero solo encontramos dos desocupados frente al escritorio.
- Odio estar frente a ese ogro - dijo Changmin molesto mientras se sentaba bruscamente.
- Ni que lo digas. Es tan... – no pude terminar mi frase.
La puerta se abrió y frente a nosotros en vez del vejete malhumorado con cara de perro rabioso, apareció un joven alto, de cabello negro. Dejándonos a todos con la boca abierta y absolutamente en silencio. El joven dejo sus libros sobre el escritorio y escribió su nombre en el pizarrón.
“Ahn Chilhyun”
Nos miro serio mientras le mirábamos de la misma manera, el silencio era bastante incomodo.
- Buenos días muchachos, mi nombre es Ahn Chilhyun y solo por esta semana impartiré la materia de química, como reemplazo de su profesor - sonrío sensualmente.
- ¡Buenos días! - dijimos todos al mismo tiempo, menos Changmin que se había quedado totalmente embobado por el nuevo profesor.
La clase comenzó, definitivamente química era mucho mejor con el profesor Chilhyun.
- ¡Changmin! – Susurré - ¡Changmin!
- Eh... ¿Qué? - volteo despistadamente.
- Es guapo... – lo miré con una sonrisa picara a la vez que le guiñaba el ojo.
- ¡Cállate! - sus mejillas se colorearon de carmesí, mientras yo me tapaba los labios para no reír alto.
Las clases terminaron y de nuevo volvía a nevar. Min y yo bromeábamos sobre el nuevo profesor de química, cuando él se detuvo y me hizo voltear hacía la derecha.
- ¡Creo que te buscan, Jae! – Me dijo con una sonrisa.
Ahí estaba mí ahora novio, con un cigarro en los labios y unos lentes oscuros, recargado en una de las rejas de la puerta del colegio.
- ¡Te veo mañana Jaejoong! - dijo y se alejó echando a correr hacía su casa. Yo me acerqué lentamente hacía donde estaba Yunho y le tomé del brazo, asustándolo, pues no se había percatado de que yo ya había salido y me recargue a un lado de él.
- Hola...Yunho. - Sonreía apenado.
- Hola Jae – Sonrío. Yo sabía que no podía besarlo ahí, había demasiada gente - ¿Tienes cosas que hacer? - preguntó mientras le daba una calada a su cigarro.
- No. – respondí de inmediato.
- ¿Quieres ir a mi departamento? – preguntó.
- Claro... - me tomó del brazo, fuimos hasta su coche y nos dirigimos hacía su departamento.
Por alguna razón me daba pena mirarlo. Cuando éramos simplemente amigos, podía mirarlo sin vergüenza alguna y decir alguna tontería, esta vez era diferente. Era incomodo. En completo silencio llegamos a su departamento, nos quitamos los abrigos y me invito a sentarme.
- ¿Quieres algo de beber? – preguntó desde la cocina.
- Si, gracias. – le sonreí.
Mientras esperaba la bebida me di cuenta de que en la mesa de centro había una película que tenía a mi novio en la portada - aún estaba dentro de su empaque - seguramente era la más reciente, la agarre y comencé a mirar su portada. El rostro de Yunho, tenía ese gesto de lujuria incontrolable que tanto amaba. "Alicia en el país de las malas niñas" Un titulo bastante enfermo.
- ¿Quieres verla? - dijo mientras me daba la copa.
- Estem...no. No creo que sea buena idea. - se sentó a mi lado, me la quito suavemente de las manos y la saco del empaque.
- No tienes que verla toda. Solo donde salgo yo. - me miró lujuriosamente
Me mordí los labios, era bastante difícil para mi persona poder negarme a algo que él me pedía de esa manera.
- Yo... – realmente no la quería ver.
- ¡Vamos! Yo no la he visto tampoco. ¿Sí? - se acercó y me beso dulcemente.
- Pero solo donde sales tú. – me separé de él.
Me regalo una hermosa y amplia sonrisa. Se apresuro a ponerla en el reproductor, tal vez si hubiera sabido que vería una de sus películas de todas maneras, no me hubiera arriesgado de tal manera con el pervertido de Yoochun.
Volvió a mi lado y me abrazo. La película se dividía en siete episodios y Yunho escogió uno que se titulaba "Alicia y el bosque encantado”.
El capitulo comenzaba con una Alicia ya bastante desnuda con solo una pequeña falda tapando su zona genital que caminaba por un bosque demasiado oscuro para mi gusto; la chica cayó al suelo y delante de ella apareció una espaciosa cama llena de pétalos de flor, donde estaba mi Yunho sujeto con correas de cuero negras, totalmente desnudo y en una posición bastante sugestiva. Lo mire y el solo sonreía mientras se veía a si mismo y me apretaba más; la chica se acercaba cuidadosamente y se sentaba a un costado de él.
- ¡Oh infeliz hombre! ¿Como puedo ayudarte? – decía estúpidamente.
- Solo tienes que abrir los candados con la llave que esta sobre aquellas rosas. – Decía con una sonrisa.
La chica corría ridículamente hacía las rosas y regresaba hacía donde estaba Yunho.
- Pero... - lo miro relamiéndose los labios- ...te desataré con una condición.
- ¿Cuál linda niña? – preguntaba con picardía. La chica se ponía sobre él y comenzaba a frotarse sobre su entrepierna aún metida en la trusa negra.
- Quiero que me castigues. He sido mala.
La chica empezaba a besarlo apasionadamente se podía ver perfectamente como sus lenguas jugueteaban por fuera de sus bocas y la chica sacaba el miembro de mi amante para comenzar a masturbarlo. Lo mire de nuevo, seguía sonriendo, en cambio a mi la sangre empezaba a hervirme.
- Yunnhie... - dije haciéndolo mirarme extrañado.
- ¿Yunnhie? – pregunto algo sorprendido.
- Ya no quiero ver... - tome el control remoto de la televisión y la apague. - Ya no quiero ver como se lo haces a una rubia tonta. - acaricie su miembro por encima de la ropa mientras nos veíamos a los ojos.
Podía sentir como se endurecía a cada caricia y su respiración se hacía más agitada, sin despegar los ojos de los suyos, comencé a desabrochar su cinturón.
- ¡Ahhh! ¿Sabes que me excita tu cara de niño pequeño? - me acaricio el rostro mientras yo trataba de seguir con mi trabajo- Me encantas...pero...-se levanto del sofá y estiro su mano hacía mí.- Ayer quede adolorido por hacerlo en el sofá...vamos a la cama.
Tome su mano y me llevo hasta la recamara. Era bastante amplia y no tenía muchas cosas, solo una enorme cama con sabanas de seda rojas y un pequeño mueble al lado de esta, en el techo había un espejo del tamaño de la cama y frente a ella su guitarra.
Me senté en el filo de la cama y el se paro frente a mí. Yo seguí desabrochando su pantalón mientras sus manos acariciaban mi cabello; cuando el pantalón cayó baje su bóxer, me encantaba su ropa interior, era tan... masculina. Se deshizo totalmente del pantalón y el bóxer juntos, quedando así su miembro semi erecto frente a mi rostro.
- Quiero que me mires mientras lo haces, Jaejoong – dijo.
Su rostro tenía el mismo gesto de la portada de la película, tan lujurioso, tan sensual; yo solo afirme con la cabeza y comencé a lamerlo, sin dejar de ver sus ojos y sus labios que se abrían con sensualidad mientras mi lengua recorría de arriba a abajo su entrepierna.
- Jae… ahhh… - él gemía sin control.
Tomo su miembro en sus manos, me abrió la boca y lo metió por completo, atrayéndome hacía él con fuerza; así comencé el delicioso y agonizante vaivén, mientras sus manos y sus caderas me daban la pauta; sus gemidos empezaban a ser más sonoros, y sus movimientos mas caóticos, estaba a punto de correrse.
- Ahhhhh... si.... un poco más.
Empapé uno de mis dedos con la saliva que escurría por mis labios y sin aviso introduje mi dedo medio en su entrada, imitando el ritmo frenético de mi boca.
- Aahhhh... más rápido ¡Mierda!
Sus ojos ahora estaban cerrados y una sonrisa placentera se dibujaba en sus labios entreabiertos.
- No pares... Jae...
De pronto se separo de mi bruscamente, me arranco la camisa y me saco los pantalones en un movimiento fugaz, los aventó lejos de la cama y me recostó, sentí lo frío de las sabanas mientras se adherían a mi espalda.
- Ya no puedo.
Dijo jadeante mientras me abría las piernas y acomodaba su miembro en mi entrada, estaba bastante húmedo, pero aún así no estaba completamente listo.
- ¡Yunho! - gemí mientras sentía como se abría paso entre la piel seca y estrecha de mi entrada. - Me duele... - cerré los ojos fuertemente y me aferré a su espalda enterrando mis uñas en ella.
- Jae... ahhhhh....
Trato de hacerlo lo más lento posible, pero su desesperación ganó y termino metiéndolo de una sola estocada.
Comenzó con las estocadas de una forma salvaje, mientras besaba y mordía mi cuello con pasión, la cama se movía al ritmo de sus brutales penetraciones, mientras mi cuerpo se aferraba lo más que podía al suyo, y mis gritos junto con sus jadeos se oían por toda la habitación.
Tomo mi miembro en su mano y empezó a masturbarme, me sentía en el cielo, esta vez era más excitante que las pasadas, sin ayuda de sus manos me había corrido ya dos veces y la que venía era la tercera; su mano apresuro más el ritmo, mientras sentía como su miembro le daba a esa zona que me hacía llegar a las nubes, cada vez más fuerte y bestial.
Se detuvo un poco y se incorporo, tomándome por la espalda y haciéndome imitarlo, yo ya no era dueño de mí, la excitación y el placer eran tan grandes que no podía controlar mi cuerpo; me abrazo fuertemente y comenzó a hacerme cabalgar junto con él, de esa forma su miembro llegaba más profundo y yo estaba a punto de perder la razón, dio un par de estocadas profundas y dolorosas haciendo que me corriera entre nuestros vientres, y contraerme de tal manera que lo hice llegar al orgasmo segundos después.
Mi semen caía por los costados de nuestros cuerpos aún abrazados he hincados sobre la cama, mi rostro estaba escondido entre su cabello, mientras me abrazaba con fuerza.
- Te amo... - se acerco a mi oído y lo beso.
- Yunho. – Suspire.
Me tomo por las axilas y me levanto un poco, haciendo que su miembro ya flácido saliera de mí, me recostó en la cama y fue al baño a sacar una toalla, yo no podía moverme, aún sentía su miembro golpearme.
Se sentó al lado de mi y empezó a limpiarme con sumo cuidado el abdomen y después mi entrada, regalándome de vez en cuando una sonrisa tierna.
- Yunho. – lo llamé
- Dime. – me respondió.
- ¿Te gusta tu trabajo?
- Sí, sí me gusta. - dijo sin dejar de limpiarme.
- ¿En serio? - dije deteniendo la mano con la que me limpiaba.
- Sí. ¿Por que lo preguntas Jae? – dijo dudoso.
- Es que a mí... - estaba a punto de decirle que lo dejará, que yo podría decirle a mi padre que lo contratara y aunque sabía que iba a ser difícil yo pondría todo de mi parte - A mí... – no pude continuar. El sonido del celular me hizo incorporar de golpe.
- ¡Mi celular!- dije y comenzamos a seguir el rastro del sonido, hasta que Yunho lo encontró debajo de la cama - Mierda lo traía en el pantalón.
- Toma. - me lo dio pero cuando estuve a punto de contestar dejo de sonar, mire la pantalla y la llamada perdida era de mi hermano - ¿Quién era?
- Yoochun... creo.
Volvió a sonar he inmediatamente conteste, hacía una semana que no lo veía y en el fondo me emocionaba que ya hubiera llegado. Mire a Yunho de reojo, pero él me miraba algo enfadado.
- ¿Sí? – conteste.
- ¿Por qué no contestas pedazo de idiota? - estaba sobrio, algo extraño en él.
- ¿Qué paso con lo de gatito? - sonreí.
- ¡Cállate idiota! ¿Con quién estas? – pregunto con molestia.
- Con... ¡Changmin! – contesté de inmediato.
- ¿El nert con el que te juntas?
- Si... él.
- Pues regrésate ya. – me ordenó.
- ¿Por qué? ¿Por que tú lo dices? – le conteste.
- ¡No cabronazo! Porque papá quiere que cenemos juntos.
- ¿Papá? – pregunté confundido.
- Creo que es sobre la cena de navidad.
- Bien. Entonces allá te veo. – le dije.
- ¿Quieres que le diga al inútil de Lee Song que vaya por ti?
- ¡No! – Le grite - Yo me voy solo. – dije más calmado.
- ¡Esta nevando inútil!
- Si pero...yo me voy solo. – le aseguré.
- Apúrate si no se va a poner de pesado.
- Sí, ya voy.
Colgué y empecé a vestirme, de nuevo Yunho había desaparecido; trate de abrocharme la camisa, pero estaba rota, así que solo me la puse superficialmente y recogí las cosas que traía en los bolsillos del pantalón, que ahora estaban esparcidas por el suelo, me hinque para agarrar una pluma que extrañamente traía en la bolsa, la recogí y me sostuve del pequeño mueble que estaba a un lado de la cama, poniendo mi mano encima de una pequeña bolsa de plástico negra, la mire unos momentos y la abrí, encontrándome con una caja de preservativos; no los utilizaba conmigo. ¿Tendría un amante más aparte de mí? No podía, tome la caja y fui a buscarlo, encontrándolo frente a la televisión.
- Yunho. – Lo llamé, pero este no me respondió. - Yo…
- ¿Ya te vas? - dijo sin siquiera mirarme.
- Sí, pero...
- Que te vaya bien.
Me plante frente al televisor y extendí la mano donde traía la caja
- ¿Qué? - me miro molesto.
- ¿Qué es esto?
- ¿Condones?
- Si ya lo sé. Pero ¿Qué hacían en tu recamara?
- Jae... Creo que eso no es de tu incumbencia. – dijo enojado.
- ¡Claro que lo es! – Grité - Eres... eres mi novio o ¿no?
- Sí. Creo que desde la semana pasada. - su indiferencia me dolía, yo no había hecho nada malo.
- Yunho... – murmuré.
-¿Qué quieres que te diga?- se altero y se paró frente a mí- ¡¿Qué quieres que te diga?! Apenas llevamos una puta semana de novios y ya empezaste. Los utilizo para mi trabajo, por que a diferencia de ti yo si tengo que trabajar para poder tragar.
- Pero de que te quejas Yunho, si desde que nos conocemos me has dicho que te agrada tu trabajo, que lo disfrutas, además yo solo te hice una pregunta no es para que te pongas así. - mi garganta empezaba a contraerse.
- ¡Pues si me gusta bastante! Y no creas que solo por un mocoso como tú, que solo se preocupa por que su ropa este a la moda y que su hermanito drogadicto y puto le diga "gatito", lo voy a dejar. Estas muy equivocado – se burló.
- Yunho... - las lagrimas empezaba a asomarse en mis ojos ¿Acaso estaba molesto por lo que me había dicho Yoochun? - No le digas así, es mi hermano.
- ¡Mira nada más! - sonrió irónicamente - Y lo defiendes ¿Qué te da tu hermanito? ¿Eh? - miro al suelo – Jae, tú y yo no parecemos novios, en realidad no se si somos algo después de todo.
- ¿Qué quieres decir? - mis piernas empezaban a flaquear, sus palabras me atravesaban como puñales que me quemaban las entrañas.
- Esta tarde... sentí que en ves de ir a buscar a mi novio, a la persona a la que amo, iba a buscar una prostituta para pasar el rato.
- ¿Eso significo para ti? - comencé a llorar.
- Jae... Yo no... – trato de remediarse.
- ¡Vete al diablo! Si es así como me ves ¡Púdrete! - le avente la caja en la cara, tome mi abrigo y salí del departamento dando un fuerte portazo.
Salí corriendo del edificio, podía sentir como las lagrimas se enfriaban rápidamente mientras corría, y el viento helado quemaba mis labios, aún así corrí incesantemente , hasta que me detuve pues el aire frío que había entrado a mis pulmones me ahogaba; me recargue en la pared y me di cuenta que había llegado a la escuela…ya no podía más.
Mi celular empezó a vibrar, no tenía ganas de contestar, pero cuando vi que era Yoochun rápidamente lo hice.
- ¿Ya vienes? - contesto la voz de otro lado del teléfono.
- Yoo... Yoochun... - los sollozos no me dejaban hablar.
- ¿Qué te paso? – dijo alarmado.
- Estoy en la escuela. – Fue lo único que le pude decir.
- No te muevas. – Dijo eso y colgó.
La comunicación se corto, yo estaba sentado a un lado de la puerta principal de la escuela, empezaba a sentir calor en las piernas, y los labios me ardían; no paso mucho tiempo cuando un Mini Cooper negro se estaciono frente a mí, era el auto de mi hermano.
- ¡Jae! - bajo del auto, me cargo y me subió en él.- No estabas con el nert ¿Verdad? – Encendió el coche y nos dirigimos a la casa.
Yo no dejaba de llorar, me habían hecho mucho daño sus palabras, yo si lo amaba, él era todo para mí, y estaba dispuesto a verlo teniendo sexo con otras personas. Ese era su trabajo.
- ¡Te estoy hablando! - grito desesperado - Estabas con el muerto de hambre ese ¿Verdad? - Lo mire sorprendido. ¿Cómo lo sabía?
- Yoochun... – no tenía idea de que contestarle.
- No quieras engañarme Jaejoong. Lo supe desde el día de la película. Tú... olías a él.
-Y ¿Cómo? – Estaba sorprendido.
- ¡Soy ebrio pero no idiota! Esa mañana Top y él habían trabajado juntos. Olían igual tú y él.
- Yoochun...
- Papá te lo dijo, te dijo que no lo quería ver cerca de ti. ¡Pero eres bastante imbecil! Además es mayor que tú. Crees... ¿Qué se va a conformar con un chiquillo tonto como tú? No Jaejoong ¡Estas mal!
Con el brillo de las luces de los demás autos en su rostro, podía ver que las rebeldes lágrimas se habían salido con la suya esta vez. Hacía tanto tiempo que no lo había visto llorar, en ese momento vinieron a mi mente aquellas escenas horribles cuando yo tenia cinco y él nueve, los dos abrazados en nuestra habitación, mientras él me cantaba una canción de cuna a todo pulmón, al mismo tiempo que lloraba y nuestros padres se gritaban cosas horribles.
Se limpio las lagrimas y entramos a la casa, estaciono el auto frente a la puerta y limpio las mías.
- Vamos...que papá nos espera.
- Si... - dije ya más tranquilo, ahora tendría que enfrentarme a mi padre.
El chofer estacionó el auto frente a la escuela, y yo salí disparado, acomodándome la mochila en el hombro.
- ¡Jaejoong-hyung! - la voz de mi intimo amigo Changmin me hizo voltear hacía atrás, también se le había hecho tarde.
- ¡Minnie, apúrate! – le grité desde la puerta.
- ¡Eso trato! ¿Qué no me ves correr? - corrió un poco más rápido y avanzamos a gran velocidad juntos- ¡El profesor de química nos matará!
- Lo se. – lo voltee a ver.
Llegamos al salón y suspiramos aliviados, pues aún no llegaba el profesor. Miramos a nuestro alrededor buscando algún lugar vacío al fondo del salón, pero solo encontramos dos desocupados frente al escritorio.
- Odio estar frente a ese ogro - dijo Changmin molesto mientras se sentaba bruscamente.
- Ni que lo digas. Es tan... – no pude terminar mi frase.
La puerta se abrió y frente a nosotros en vez del vejete malhumorado con cara de perro rabioso, apareció un joven alto, de cabello negro. Dejándonos a todos con la boca abierta y absolutamente en silencio. El joven dejo sus libros sobre el escritorio y escribió su nombre en el pizarrón.
“Ahn Chilhyun”
Nos miro serio mientras le mirábamos de la misma manera, el silencio era bastante incomodo.
- Buenos días muchachos, mi nombre es Ahn Chilhyun y solo por esta semana impartiré la materia de química, como reemplazo de su profesor - sonrío sensualmente.
- ¡Buenos días! - dijimos todos al mismo tiempo, menos Changmin que se había quedado totalmente embobado por el nuevo profesor.
La clase comenzó, definitivamente química era mucho mejor con el profesor Chilhyun.
- ¡Changmin! – Susurré - ¡Changmin!
- Eh... ¿Qué? - volteo despistadamente.
- Es guapo... – lo miré con una sonrisa picara a la vez que le guiñaba el ojo.
- ¡Cállate! - sus mejillas se colorearon de carmesí, mientras yo me tapaba los labios para no reír alto.
Las clases terminaron y de nuevo volvía a nevar. Min y yo bromeábamos sobre el nuevo profesor de química, cuando él se detuvo y me hizo voltear hacía la derecha.
- ¡Creo que te buscan, Jae! – Me dijo con una sonrisa.
Ahí estaba mí ahora novio, con un cigarro en los labios y unos lentes oscuros, recargado en una de las rejas de la puerta del colegio.
- ¡Te veo mañana Jaejoong! - dijo y se alejó echando a correr hacía su casa. Yo me acerqué lentamente hacía donde estaba Yunho y le tomé del brazo, asustándolo, pues no se había percatado de que yo ya había salido y me recargue a un lado de él.
- Hola...Yunho. - Sonreía apenado.
- Hola Jae – Sonrío. Yo sabía que no podía besarlo ahí, había demasiada gente - ¿Tienes cosas que hacer? - preguntó mientras le daba una calada a su cigarro.
- No. – respondí de inmediato.
- ¿Quieres ir a mi departamento? – preguntó.
- Claro... - me tomó del brazo, fuimos hasta su coche y nos dirigimos hacía su departamento.
Por alguna razón me daba pena mirarlo. Cuando éramos simplemente amigos, podía mirarlo sin vergüenza alguna y decir alguna tontería, esta vez era diferente. Era incomodo. En completo silencio llegamos a su departamento, nos quitamos los abrigos y me invito a sentarme.
- ¿Quieres algo de beber? – preguntó desde la cocina.
- Si, gracias. – le sonreí.
Mientras esperaba la bebida me di cuenta de que en la mesa de centro había una película que tenía a mi novio en la portada - aún estaba dentro de su empaque - seguramente era la más reciente, la agarre y comencé a mirar su portada. El rostro de Yunho, tenía ese gesto de lujuria incontrolable que tanto amaba. "Alicia en el país de las malas niñas" Un titulo bastante enfermo.
- ¿Quieres verla? - dijo mientras me daba la copa.
- Estem...no. No creo que sea buena idea. - se sentó a mi lado, me la quito suavemente de las manos y la saco del empaque.
- No tienes que verla toda. Solo donde salgo yo. - me miró lujuriosamente
Me mordí los labios, era bastante difícil para mi persona poder negarme a algo que él me pedía de esa manera.
- Yo... – realmente no la quería ver.
- ¡Vamos! Yo no la he visto tampoco. ¿Sí? - se acercó y me beso dulcemente.
- Pero solo donde sales tú. – me separé de él.
Me regalo una hermosa y amplia sonrisa. Se apresuro a ponerla en el reproductor, tal vez si hubiera sabido que vería una de sus películas de todas maneras, no me hubiera arriesgado de tal manera con el pervertido de Yoochun.
Volvió a mi lado y me abrazo. La película se dividía en siete episodios y Yunho escogió uno que se titulaba "Alicia y el bosque encantado”.
El capitulo comenzaba con una Alicia ya bastante desnuda con solo una pequeña falda tapando su zona genital que caminaba por un bosque demasiado oscuro para mi gusto; la chica cayó al suelo y delante de ella apareció una espaciosa cama llena de pétalos de flor, donde estaba mi Yunho sujeto con correas de cuero negras, totalmente desnudo y en una posición bastante sugestiva. Lo mire y el solo sonreía mientras se veía a si mismo y me apretaba más; la chica se acercaba cuidadosamente y se sentaba a un costado de él.
- ¡Oh infeliz hombre! ¿Como puedo ayudarte? – decía estúpidamente.
- Solo tienes que abrir los candados con la llave que esta sobre aquellas rosas. – Decía con una sonrisa.
La chica corría ridículamente hacía las rosas y regresaba hacía donde estaba Yunho.
- Pero... - lo miro relamiéndose los labios- ...te desataré con una condición.
- ¿Cuál linda niña? – preguntaba con picardía. La chica se ponía sobre él y comenzaba a frotarse sobre su entrepierna aún metida en la trusa negra.
- Quiero que me castigues. He sido mala.
La chica empezaba a besarlo apasionadamente se podía ver perfectamente como sus lenguas jugueteaban por fuera de sus bocas y la chica sacaba el miembro de mi amante para comenzar a masturbarlo. Lo mire de nuevo, seguía sonriendo, en cambio a mi la sangre empezaba a hervirme.
- Yunnhie... - dije haciéndolo mirarme extrañado.
- ¿Yunnhie? – pregunto algo sorprendido.
- Ya no quiero ver... - tome el control remoto de la televisión y la apague. - Ya no quiero ver como se lo haces a una rubia tonta. - acaricie su miembro por encima de la ropa mientras nos veíamos a los ojos.
Podía sentir como se endurecía a cada caricia y su respiración se hacía más agitada, sin despegar los ojos de los suyos, comencé a desabrochar su cinturón.
- ¡Ahhh! ¿Sabes que me excita tu cara de niño pequeño? - me acaricio el rostro mientras yo trataba de seguir con mi trabajo- Me encantas...pero...-se levanto del sofá y estiro su mano hacía mí.- Ayer quede adolorido por hacerlo en el sofá...vamos a la cama.
Tome su mano y me llevo hasta la recamara. Era bastante amplia y no tenía muchas cosas, solo una enorme cama con sabanas de seda rojas y un pequeño mueble al lado de esta, en el techo había un espejo del tamaño de la cama y frente a ella su guitarra.
Me senté en el filo de la cama y el se paro frente a mí. Yo seguí desabrochando su pantalón mientras sus manos acariciaban mi cabello; cuando el pantalón cayó baje su bóxer, me encantaba su ropa interior, era tan... masculina. Se deshizo totalmente del pantalón y el bóxer juntos, quedando así su miembro semi erecto frente a mi rostro.
- Quiero que me mires mientras lo haces, Jaejoong – dijo.
Su rostro tenía el mismo gesto de la portada de la película, tan lujurioso, tan sensual; yo solo afirme con la cabeza y comencé a lamerlo, sin dejar de ver sus ojos y sus labios que se abrían con sensualidad mientras mi lengua recorría de arriba a abajo su entrepierna.
- Jae… ahhh… - él gemía sin control.
Tomo su miembro en sus manos, me abrió la boca y lo metió por completo, atrayéndome hacía él con fuerza; así comencé el delicioso y agonizante vaivén, mientras sus manos y sus caderas me daban la pauta; sus gemidos empezaban a ser más sonoros, y sus movimientos mas caóticos, estaba a punto de correrse.
- Ahhhhh... si.... un poco más.
Empapé uno de mis dedos con la saliva que escurría por mis labios y sin aviso introduje mi dedo medio en su entrada, imitando el ritmo frenético de mi boca.
- Aahhhh... más rápido ¡Mierda!
Sus ojos ahora estaban cerrados y una sonrisa placentera se dibujaba en sus labios entreabiertos.
- No pares... Jae...
De pronto se separo de mi bruscamente, me arranco la camisa y me saco los pantalones en un movimiento fugaz, los aventó lejos de la cama y me recostó, sentí lo frío de las sabanas mientras se adherían a mi espalda.
- Ya no puedo.
Dijo jadeante mientras me abría las piernas y acomodaba su miembro en mi entrada, estaba bastante húmedo, pero aún así no estaba completamente listo.
- ¡Yunho! - gemí mientras sentía como se abría paso entre la piel seca y estrecha de mi entrada. - Me duele... - cerré los ojos fuertemente y me aferré a su espalda enterrando mis uñas en ella.
- Jae... ahhhhh....
Trato de hacerlo lo más lento posible, pero su desesperación ganó y termino metiéndolo de una sola estocada.
Comenzó con las estocadas de una forma salvaje, mientras besaba y mordía mi cuello con pasión, la cama se movía al ritmo de sus brutales penetraciones, mientras mi cuerpo se aferraba lo más que podía al suyo, y mis gritos junto con sus jadeos se oían por toda la habitación.
Tomo mi miembro en su mano y empezó a masturbarme, me sentía en el cielo, esta vez era más excitante que las pasadas, sin ayuda de sus manos me había corrido ya dos veces y la que venía era la tercera; su mano apresuro más el ritmo, mientras sentía como su miembro le daba a esa zona que me hacía llegar a las nubes, cada vez más fuerte y bestial.
Se detuvo un poco y se incorporo, tomándome por la espalda y haciéndome imitarlo, yo ya no era dueño de mí, la excitación y el placer eran tan grandes que no podía controlar mi cuerpo; me abrazo fuertemente y comenzó a hacerme cabalgar junto con él, de esa forma su miembro llegaba más profundo y yo estaba a punto de perder la razón, dio un par de estocadas profundas y dolorosas haciendo que me corriera entre nuestros vientres, y contraerme de tal manera que lo hice llegar al orgasmo segundos después.
Mi semen caía por los costados de nuestros cuerpos aún abrazados he hincados sobre la cama, mi rostro estaba escondido entre su cabello, mientras me abrazaba con fuerza.
- Te amo... - se acerco a mi oído y lo beso.
- Yunho. – Suspire.
Me tomo por las axilas y me levanto un poco, haciendo que su miembro ya flácido saliera de mí, me recostó en la cama y fue al baño a sacar una toalla, yo no podía moverme, aún sentía su miembro golpearme.
Se sentó al lado de mi y empezó a limpiarme con sumo cuidado el abdomen y después mi entrada, regalándome de vez en cuando una sonrisa tierna.
- Yunho. – lo llamé
- Dime. – me respondió.
- ¿Te gusta tu trabajo?
- Sí, sí me gusta. - dijo sin dejar de limpiarme.
- ¿En serio? - dije deteniendo la mano con la que me limpiaba.
- Sí. ¿Por que lo preguntas Jae? – dijo dudoso.
- Es que a mí... - estaba a punto de decirle que lo dejará, que yo podría decirle a mi padre que lo contratara y aunque sabía que iba a ser difícil yo pondría todo de mi parte - A mí... – no pude continuar. El sonido del celular me hizo incorporar de golpe.
- ¡Mi celular!- dije y comenzamos a seguir el rastro del sonido, hasta que Yunho lo encontró debajo de la cama - Mierda lo traía en el pantalón.
- Toma. - me lo dio pero cuando estuve a punto de contestar dejo de sonar, mire la pantalla y la llamada perdida era de mi hermano - ¿Quién era?
- Yoochun... creo.
Volvió a sonar he inmediatamente conteste, hacía una semana que no lo veía y en el fondo me emocionaba que ya hubiera llegado. Mire a Yunho de reojo, pero él me miraba algo enfadado.
- ¿Sí? – conteste.
- ¿Por qué no contestas pedazo de idiota? - estaba sobrio, algo extraño en él.
- ¿Qué paso con lo de gatito? - sonreí.
- ¡Cállate idiota! ¿Con quién estas? – pregunto con molestia.
- Con... ¡Changmin! – contesté de inmediato.
- ¿El nert con el que te juntas?
- Si... él.
- Pues regrésate ya. – me ordenó.
- ¿Por qué? ¿Por que tú lo dices? – le conteste.
- ¡No cabronazo! Porque papá quiere que cenemos juntos.
- ¿Papá? – pregunté confundido.
- Creo que es sobre la cena de navidad.
- Bien. Entonces allá te veo. – le dije.
- ¿Quieres que le diga al inútil de Lee Song que vaya por ti?
- ¡No! – Le grite - Yo me voy solo. – dije más calmado.
- ¡Esta nevando inútil!
- Si pero...yo me voy solo. – le aseguré.
- Apúrate si no se va a poner de pesado.
- Sí, ya voy.
Colgué y empecé a vestirme, de nuevo Yunho había desaparecido; trate de abrocharme la camisa, pero estaba rota, así que solo me la puse superficialmente y recogí las cosas que traía en los bolsillos del pantalón, que ahora estaban esparcidas por el suelo, me hinque para agarrar una pluma que extrañamente traía en la bolsa, la recogí y me sostuve del pequeño mueble que estaba a un lado de la cama, poniendo mi mano encima de una pequeña bolsa de plástico negra, la mire unos momentos y la abrí, encontrándome con una caja de preservativos; no los utilizaba conmigo. ¿Tendría un amante más aparte de mí? No podía, tome la caja y fui a buscarlo, encontrándolo frente a la televisión.
- Yunho. – Lo llamé, pero este no me respondió. - Yo…
- ¿Ya te vas? - dijo sin siquiera mirarme.
- Sí, pero...
- Que te vaya bien.
Me plante frente al televisor y extendí la mano donde traía la caja
- ¿Qué? - me miro molesto.
- ¿Qué es esto?
- ¿Condones?
- Si ya lo sé. Pero ¿Qué hacían en tu recamara?
- Jae... Creo que eso no es de tu incumbencia. – dijo enojado.
- ¡Claro que lo es! – Grité - Eres... eres mi novio o ¿no?
- Sí. Creo que desde la semana pasada. - su indiferencia me dolía, yo no había hecho nada malo.
- Yunho... – murmuré.
-¿Qué quieres que te diga?- se altero y se paró frente a mí- ¡¿Qué quieres que te diga?! Apenas llevamos una puta semana de novios y ya empezaste. Los utilizo para mi trabajo, por que a diferencia de ti yo si tengo que trabajar para poder tragar.
- Pero de que te quejas Yunho, si desde que nos conocemos me has dicho que te agrada tu trabajo, que lo disfrutas, además yo solo te hice una pregunta no es para que te pongas así. - mi garganta empezaba a contraerse.
- ¡Pues si me gusta bastante! Y no creas que solo por un mocoso como tú, que solo se preocupa por que su ropa este a la moda y que su hermanito drogadicto y puto le diga "gatito", lo voy a dejar. Estas muy equivocado – se burló.
- Yunho... - las lagrimas empezaba a asomarse en mis ojos ¿Acaso estaba molesto por lo que me había dicho Yoochun? - No le digas así, es mi hermano.
- ¡Mira nada más! - sonrió irónicamente - Y lo defiendes ¿Qué te da tu hermanito? ¿Eh? - miro al suelo – Jae, tú y yo no parecemos novios, en realidad no se si somos algo después de todo.
- ¿Qué quieres decir? - mis piernas empezaban a flaquear, sus palabras me atravesaban como puñales que me quemaban las entrañas.
- Esta tarde... sentí que en ves de ir a buscar a mi novio, a la persona a la que amo, iba a buscar una prostituta para pasar el rato.
- ¿Eso significo para ti? - comencé a llorar.
- Jae... Yo no... – trato de remediarse.
- ¡Vete al diablo! Si es así como me ves ¡Púdrete! - le avente la caja en la cara, tome mi abrigo y salí del departamento dando un fuerte portazo.
Salí corriendo del edificio, podía sentir como las lagrimas se enfriaban rápidamente mientras corría, y el viento helado quemaba mis labios, aún así corrí incesantemente , hasta que me detuve pues el aire frío que había entrado a mis pulmones me ahogaba; me recargue en la pared y me di cuenta que había llegado a la escuela…ya no podía más.
Mi celular empezó a vibrar, no tenía ganas de contestar, pero cuando vi que era Yoochun rápidamente lo hice.
- ¿Ya vienes? - contesto la voz de otro lado del teléfono.
- Yoo... Yoochun... - los sollozos no me dejaban hablar.
- ¿Qué te paso? – dijo alarmado.
- Estoy en la escuela. – Fue lo único que le pude decir.
- No te muevas. – Dijo eso y colgó.
La comunicación se corto, yo estaba sentado a un lado de la puerta principal de la escuela, empezaba a sentir calor en las piernas, y los labios me ardían; no paso mucho tiempo cuando un Mini Cooper negro se estaciono frente a mí, era el auto de mi hermano.
- ¡Jae! - bajo del auto, me cargo y me subió en él.- No estabas con el nert ¿Verdad? – Encendió el coche y nos dirigimos a la casa.
Yo no dejaba de llorar, me habían hecho mucho daño sus palabras, yo si lo amaba, él era todo para mí, y estaba dispuesto a verlo teniendo sexo con otras personas. Ese era su trabajo.
- ¡Te estoy hablando! - grito desesperado - Estabas con el muerto de hambre ese ¿Verdad? - Lo mire sorprendido. ¿Cómo lo sabía?
- Yoochun... – no tenía idea de que contestarle.
- No quieras engañarme Jaejoong. Lo supe desde el día de la película. Tú... olías a él.
-Y ¿Cómo? – Estaba sorprendido.
- ¡Soy ebrio pero no idiota! Esa mañana Top y él habían trabajado juntos. Olían igual tú y él.
- Yoochun...
- Papá te lo dijo, te dijo que no lo quería ver cerca de ti. ¡Pero eres bastante imbecil! Además es mayor que tú. Crees... ¿Qué se va a conformar con un chiquillo tonto como tú? No Jaejoong ¡Estas mal!
Con el brillo de las luces de los demás autos en su rostro, podía ver que las rebeldes lágrimas se habían salido con la suya esta vez. Hacía tanto tiempo que no lo había visto llorar, en ese momento vinieron a mi mente aquellas escenas horribles cuando yo tenia cinco y él nueve, los dos abrazados en nuestra habitación, mientras él me cantaba una canción de cuna a todo pulmón, al mismo tiempo que lloraba y nuestros padres se gritaban cosas horribles.
Se limpio las lagrimas y entramos a la casa, estaciono el auto frente a la puerta y limpio las mías.
- Vamos...que papá nos espera.
- Si... - dije ya más tranquilo, ahora tendría que enfrentarme a mi padre.
To be Continue...
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